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3. Violencia
contra el personal de enfermería y partería
Bajo este epígrafe se analizan las
experiencias de enfermeras y enfermeros en episodios de
violencia ocurridos durante el ejercicio de su profesión. Uno
de los principios humanitarios básicos es el respeto por el
papel independiente y neutral de los profesionales de la salud
en los conflictos. En este apartado también se aborda la
violencia contra el personal de enfermería en el lugar de
trabajo con un enfoque que presta especial atención a los
derechos humanos.
3.1 Personal de
enfermería en situaciones de conflicto
El personal de enfermería que trabaja
en zonas de conflicto está expuesto a un riesgo constante de
violencia. Puede ocurrir que las enfermeras y enfermeros que
pertenecen a los servicios de salud de las fuerzas armadas
tengan que trabajar en entornos tales como hospitales móviles
o de campaña, a veces cerca de los lugares de combate, y que
en algún momento sean blanco del fuego enemigo.(53)
El personal de enfermería que
trabaja dispensando cuidados diarios a la población civil en
zonas de conflicto también corre el riesgo de sufrir ataques a
manos de los cuerpos de seguridad, de grupos paramilitares o
de las fuerzas armadas.(54) En ocasiones, las ofensivas
militares alcanzan accidentalmente a hospitales y clínicas,
que también pueden ser objeto de ataques deliberados que
violan el derecho de los conflictos armados. En algunos casos,
la atención a civiles lleva al personal de enfermería a estar
en primera línea de fuego (véanse los recuadros).
SudánSudánhomicidios de personal de
salud: Homicidio de un enfermero y de un conductor de
ambulancia de la Media Luna Roja
El Comité Internacional de la Cruz Roja
(CICR) informó del homicidio de dos miembros de la Sociedad de
la Media Luna Roja de Sudán a manos de personas sin
identificar que dispararon contra la ambulancia en la que
viajaban las víctimas en una zona situada al este de Jartum el
1 de mayo de 2005. Según informes, Faki Mohammed Nour,
conductor del vehículo, y Hassan Mohammed Ali, enfermero,
murieron inmediatamente a consecuencia de las heridas. Mahmoud
Adam Idris, auxiliar médico de la Media Luna Roja que los
acompañaba, resultó herido y fue trasladado a un hospital
cercano. El paciente que transportaban en la ambulancia
continúa desaparecido y se cree que ha sido secuestrado.(55)
En ChecheniaRusiamalos tratos al personal
de salud, Chechenia, el personal de atención a la salud, al
igual que otros miembros de la comunidad, ha sufrido malos
tratos. Una enfermera del pueblo de Shali, al sudeste de la
capital, Grozny, relató su experiencia en una petición
remitida al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El 8 de
febrero de 2000, las fuerzas rusas trasladaron a la enfermera
y a sus compañeros y compañeras del personal de salud al
centro de detención de Chernokozovo, tras mantener recluido al
grupo durante seis días en un agujero cavado en el suelo en
Tolstoy Yurt. Según sus declaraciones, los soldados la
separaron a ella y a otras cuatro enfermeras de los detenidos
varones, las desnudaron y las obligaron a bailar desnudas ante
ellos.(56) Tales tratos no sólo infringen las normas de
derechos humanos que proscriben la tortura u otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes, sino que también
contravienen las normas del derecho internacional humanitario
que prohíben «los atentados contra la dignidad personal, en
especial los tratos humillantes y degradantes […] y cualquier
forma de atentado al pudor»;(57) y el requisito del derecho
humanitario en virtud del cual el personal de salud
identificable que actúa en el marco de su profesión deberá ser
«respetado y protegido».(58)
Israel y los Territorios OcupadosIsrael
y los Territorios Ocupadosenfermera muerta en servicio:
una enfermera vestida de uniforme muere de un disparo mientras
trataba a civiles heridos
Farwa Jammal, enfermera de 27 años
procedente de Tulkarem, visitaba a su hermana en el campo de
refugiados de Yenín en 2002, en una época de incursiones
israelíes. La noche del 2 de abril, Farwa y su hermana,
Rufaida Jammal, preocupadas por un posible ataque de la Fuerza
de Defensa Israelí contra Yenín, fueron al hospital principal
a proveerse de material de primeros auxilios con el fin de
«estar preparadas para [ayudar] a todo aquél que lo
necesitase», en palabras de Rufaida. Farwa y Rufaida Jammal se
despertaron a primera hora de la mañana del 3 de abril al oír
unas fuertes explosiones y los gritos de Hani Abu Rumaila, un
hombre que había resultado gravemente herido. Vestida con su
uniforme blanco de enfermera con el símbolo de la media luna
roja, Farwa Jammal abandonó la vivienda en compañía de su
hermana Rufaida para administrar primeros auxilios. Según
Rufaida, se encontraron con un grupo poco numeroso de hombres
jóvenes palestinos desarmados que estaban fuera de su casa
intentando también asistir al hombre herido. Se detuvieron a
discutir el mejor modo de proceder cuando los soldados de la
Fuerza de Defensa Israelí abrieron fuego contra el grupo,
mataron a Farwa e hirieron a Rufaida. Rufaida Jammal contó lo
siguiente a Human Rights Watch: «Antes de acabar de hablar con
los hombres, los israelíes empezaron a disparar. A mí me
alcanzó una bala en la parte superior del muslo. Me caí y me
rompí la rodilla. Mi hermana intentó venir hacia mí para
ayudarme. Fue entonces cuando le dispararon en el
abdomen».(59)
3.2 Violencia contra el
personal de enfermería y partería en el lugar de trabajo
Paradójicamente, los profesionales de
la atención a la salud sufren con frecuencia violencia en el
trabajo. Hay datos que sugieren que la cuarta parte de la
violencia en el lugar de trabajo se dirige contra personas que
trabajan en este sector(60) y el CIE sostiene que el personal
de enfermería corre más riesgo de sufrir ataques en el trabajo
que los guardias penitenciarios o los agentes de policía.(61)
El personal de enfermería está clasificado como el sector
sanitario más expuesto a riesgos, y las enfermeras son las más
vulnerables.(62) En la literatura existente en este ámbito se
ofrecen indicios considerables de violencia y de factores
agravantes.(63)
En un estudioReino Unidoviolencia
contra el personal de enfermería
realizado en el Reino Unido, el 97 por ciento del personal de
enfermería encuestado afirmó que conocía a alguna enfermera o
enfermero que había sufrido una agresión el año anterior.(64)
En 2005, un sondeo de opinión puso de manifiesto que una
cuarta parte del personal de enfermería que trabajaba en el
Servicio Nacional de Salud británico había considerado la
posibilidad de renunciar a su puesto a causa de las agresiones
de pacientes, tales como puñetazos, patadas y tirones de
pelo.(65) Según cifras publicadas en octubre de 2005, en 2004
y 2005 hubo en Inglaterra más de 43.000 incidentes de agresión
física contra personal del Servicio Nacional de Salud que
trabajaba en entornos de salud mental y de aprendizaje de
personas con discapacidad.(66) Un estudio de investigación
llevado a cabo en CanadáCanadáviolencia contra el personal de
enfermería desveló que casi la mitad (46 por ciento) del
personal de enfermería encuestado había experimentado uno o
más tipos de violencia en los últimos cinco turnos realizados.
El 70 por ciento de quienes sufrieron actos de violencia no
los denunciaron.(67)
Según un estudio elaborado en
KuwaitKuwaitviolencia contra el personal de enfermería(68)
cerca de la mitad del personal de enfermería había sufrido
violencia verbal y el 7 por ciento, violencia física. Los
pacientes eran quienes con más probabilidad cometían abusos, y
la mayoría de las enfermeras y enfermeros creía que la
violencia era un elemento esperable en esta profesión.
En todo el mundo, asociaciones y
sindicatos de enfermería han instado a una política de
«tolerancia cero» sobre la violencia en el lugar de
trabajo,(69) y han hecho hincapié en la necesidad de abordar
factores coadyuvantes, como «trabajar en solitario, la escasez
de personal, la falta de formación de éste, las relaciones
deficientes en el entorno de trabajo, [...] la dificultad en
el trato con personas que bebían o se drogaban y con personas
estresadas, frustradas [...] o que han tenido una
desgracia».(70) Los empleadores y empleadoras deberían
garantizar la prevención de la violencia y un entorno de
trabajo seguro, por ejemplo, regulando y garantizando la
seguridad del personal durante las visitas a domicilios y los
turnos nocturnos.
Hay una forma concreta de violencia en el
lugar de trabajo muy común, bien documentada y expuesta en una
amplia variedad de entornos: el acoso sexual.(71) Numerosas
asociaciones de enfermería así como gobiernos han adoptado
políticas encaminadas a solventar este problema
persistente.(72) El CIE recomienda a los gobiernos que adopten
«políticas de no tolerancia» para combatir la incidencia de la
violencia y el acoso sexual. Este último fenómeno en
particular puede abordarse mediante la promoción de la
dignidad y los derechos del personal de enfermería y partería
y el rechazo de una actitud en la que los profesionales de la
salud se culpen a sí mismos por provocar los abusos.(73)
En términos más generales, las
organizaciones de la salud y el trabajo han afirmado que, para
luchar contra la violencia en el lugar de trabajo, los
proveedores de los servicios deben conceder prioridad al
«desarrollo de una cultura del lugar de trabajo centrada en lo
humano, basada en la seguridad y en la dignidad, en la no
discriminación, en la tolerancia, en la igualdad de
oportunidades y en la cooperación».(74) Las directrices
elaboradas por la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Internacional de
Servicios Públicos (ISP) recomiendan iniciativas y reformas en
la organización, así como acciones encaminadas a mejorar el
entorno de trabajo e intervenciones destinadas a reforzar la
capacidad de las personas para contribuir a la prevención de
la violencia en el lugar de trabajo.(75) Tales medidas
servirán para promover y proteger los derechos humanos del
personal de enfermería en el lugar de trabajo
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