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5. El
personal de enfermería y partería y el derecho a la salud
5.1 ¿Qué es el «derecho
a la salud»?
El derecho a la salud es una expresión
en la que se resume un derecho especificado en varios tratados
internacionales, como el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, en el que son parte más de
150 países. En el párrafo 1 del artículo 12 de este Pacto se
afirma que «[l]os Estados Partes [...] reconocen el derecho de
toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud
física y mental».(236) En el Pacto se dan algunas indicaciones
sobre el modo como se debe entender esta simple declaración.
Sin embargo, en el año 2000, el Comité de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, órgano que vigila la aplicación del
Pacto, formuló en una «Observación general» una declaración
detallada y autorizada sobre la interpretación del artículo
12.(237) Según esta interpretación, el derecho a la salud «no
debe entenderse como un derecho a estar
sano»,
sino como un marco de libertades y derechos.
Entre las libertades figura el
derecho a controlar su salud y su cuerpo, con inclusión de
la libertad sexual y genésica, y el derecho a no padecer
injerencias, como el derecho a no ser sometido a torturas ni
a tratamientos y experimentos médicos no consensuales. En
cambio, entre los derechos figura el relativo a un sistema
de protección de la salud que brinde a las personas
oportunidades iguales para disfrutar del más alto nivel
posible de salud.(238)
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¿Qué es la salud?
Según la OMS, la salud es un
«estado de completo bienestar físico, mental y social y no
solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».(239) |
En resumen, «el derecho a la salud
debe entenderse como un derecho al disfrute de toda una gama
de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarios
para alcanzar el más alto nivel posible de salud».(240)
Además, el derecho a la salud debe
entenderse que no abarca sólo la atención médica, sino también
«los principales factores determinantes de la salud, como el
acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias
adecuadas, el suministro adecuado de alimentos sanos, una
nutrición adecuada, una vivienda adecuada, condiciones sanas
en el trabajo y el medio ambiente, y acceso a la educación e
información sobre cuestiones relacionadas con la salud,
incluida la salud sexual y reproductiva».(241)
El Comité ha elaborado una serie de
criterios para evaluar si los establecimientos y servicios de
salud son compatibles con los principios de derechos humanos.
Por tanto, el derecho a la salud abarca los siguientes
«elementos esenciales e interrelacionados»:
Disponibilidad.
Deben estar disponibles prestaciones y programas de salud
pública y atención de la salud en un número suficiente,
dependiendo de numerosos factores, como el nivel de desarrollo
del país; incluirán los factores determinantes básicos de la
salud mencionados antes, pero también hospitales, clínicas y
otros establecimientos relacionados con la salud, personal
médico y profesional capacitado y bien remunerado habida
cuenta de las condiciones que existen en el país, así como los
medicamentos esenciales definidos en el Programa de Acción
sobre medicamentos esenciales de la OMS.(242)
Accesibilidad.
Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser
accesibles a todos, sin discriminación, tomando como base los
siguientes factores:
· política de no
discriminación en la legislación y en la práctica
· accesibilidad
física (incluido el caso de las personas marginadas, como las
personas con discapacidades)
· accesibilidad
económica (asequibilidad), ya se trate de establecimientos,
bienes y servicios públicos o privados
· acceso a la
información, incluido el derecho a solicitar, recibir y
difundir información respetando la confidencialidad de los
datos personales.
Aceptabilidad.
Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deben
ser respetuosos con la ética médica y culturalmente
apropiados.
Calidad.
Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser
también apropiados desde el punto de vista científico y médico
y ser de buena calidad.
Las obligaciones de los Estados respecto
a la efectividad de todos los derechos humanos, incluido el
derecho a la salud, son de tres tipos:
· respetarlos: no
injerirse en el ejercicio de un derecho
· protegerlos:
garantizar que no se injieran otros agentes, facilitando sobre
todo normas y recursos efectivos
· hacerlos
realidad: por ejemplo, promoviendo los derechos, facilitando
el acceso a ellos y protegiendo a las personas que son
incapaces de alcanzar el ejercicio de sus derechos por sí
mismas.
La obligación de
respetar
los derechos humanos requiere que los Estados se abstengan de
injerirse de forma directa o indirecta en el disfrute de los
derechos humanos.
Ésta es una obligación inmediata.
Para
proteger los derechos humanos,
los Estados deben impedir, investigar, castigar y garantizar
la reparación de los perjuicios derivados de abusos contra los
derechos humanos perpetrados por terceros, como particulares,
empresas comerciales y otros agentes no estatales. Ésta es una
obligación inmediata.
Los Estados tienen la obligación de
hacer realidad
los derechos humanos adoptando medidas legislativas,
administrativas, presupuestarias, judiciales y de otro tipo
encaminadas a conseguir una plena efectividad de los derechos
humanos.
Como muchos aspectos de esta cuestión
dependen de los recursos disponibles, las normas
internacionales admiten que esta obligación puede cumplirse de
forma progresiva. Los gobiernos deben dar prioridad inmediata
al cumplimiento de los niveles esenciales mínimos de cada
derecho, sobre todo en el caso de las personas más
vulnerables.
En la evaluación de los derechos humanos
se tiene en cuenta cada vez más la amplitud de la
participación en la formulación de políticas y en la
prestación de asistencia. En la Observación general Nº 14 del
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales sobre el
derecho a la salud se hace notar: «Otro aspecto importante es
la mejora y el fomento de la participación de la población en
la prestación de servicios médicos preventivos y curativos
[...] y, en particular, la participación en las decisiones
políticas relativas al derecho a la salud, adoptadas en los
planos comunitario y nacional». En la Observación se afirma
también: «Al formular y ejecutar las estrategias nacionales de
salud deberán respetarse, entre otros, los principios
relativos a la no discriminación y la participación del
pueblo».(243) En el artículo 19 de las Normas Uniformes de la
ONU sobre la Igualdad de Oportunidades para las Personas con
Discapacidad se especifica: «En la formación de profesionales
en la esfera de la discapacidad, así como en el suministro de
información sobre discapacidad en los programas de
capacitación general, debe reflejarse debidamente el principio
de la plena participación e igualdad».(244) Uno de los
primeros principios elaborados en el debate en curso sobre los
derechos humanos y el VIH/sida fue la recomendación de una
mayor participación de las personas con VIH/sida en todos los
aspectos de la lucha contra la pandemia.(245)
El Comité de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales observó que «todas las medidas de
carácter deliberadamente retroactivo [...] requerirán la
consideración más cuidadosa y deberán justificarse plenamente
por referencia a la totalidad de los derechos previstos en el
Pacto y en el contexto del aprovechamiento pleno del máximo de
los recursos de que se disponga».(246)
Al menos en 60 Constituciones nacionales
y en tratados internacionales y regionales se ha consagrado el
derecho a la salud.(247) Por ejemplo, en la Constitución de
SudáfricaSudáfricala Constitución protege el derecho a la
salud se afirma: «Todas las personas tienen derecho a disponer
de acceso a […] servicios de asistencia médica, incluida
asistencia sobre salud reproductiva» y «no se puede negar a
nadie tratamiento médico de urgencia».(248) La Constitución de
la IndiaIndiael derecho a la salud es un derecho
constitucional(249) garantiza la «protección de la vida y de
la libertad personal» (artículo 21), y el Tribunal Supremo de
la India ha interpretado que esta disposición sobre el
«derecho a la vida» incluye el «derecho a una buena
salud».(250) En la actualidad, todos los países del mundo son
parte al menos en un tratado internacional que garantiza el
derecho a la salud o a las condiciones necesarias para la
protección de la salud.(251) En el recuadro siguiente se
relacionan algunos de estos convenios relativos a la salud y
los derechos humanos, plasmados en el derecho internacional.
|
Normas internacionales
Varios tratados internacionales y
regionales contienen disposiciones que tratan del derecho
a la salud y de los derechos humanos conexos. Las normas
mencionadas a continuación se citan con más detalle en el
Apéndice 2:
Declaración Universal de
Derecho Humanos
«Toda persona tiene derecho a un
nivel de vida adecuado que le asegure […] la salud y el
bienestar» (artículo 25).
Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales
«Los Estados Partes en el presente
Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del
más alto nivel posible de salud física y mental» (artículo
12).
Convención sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer
«Los Estados Partes adoptarán
todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer […] en particular para
asegurar […] [a]cceso al material informativo específico
que contribuya a asegurar la salud y el bienestar de la
familia, incluida la información y el asesoramiento sobre
planificación de la familia» (artículo 10).
Convención sobre los
Derechos del Niño
«Los Estados Partes reconocen el
derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de
salud y a servicios para el tratamiento de las
enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados
Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea
privado de su derecho al disfrute de esos servicios
sanitarios» (artículo 24).
Convención Internacional
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Racial
"[L]os Estados partes se
comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial
en todas sus formas y a garantizar el derecho de toda
persona a la igualdad ante la ley, sin distinción de raza,
color y origen nacional o étnico [...] [y al] derecho a la
salud pública, la asistencia médica, la seguridad social y
los servicios sociales» (artículo 5).
Constitución de la
Organización Mundial de la Salud
«El goce del grado máximo de salud
que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales
de todo ser humano sin distinción de raza, religión,
ideología política o
condición económica o social»
(Preámbulo de la Constitución). |
En el Apéndice 2 se pueden encontrar
otras normas internacionales y regionales.
5.2 No discriminación,
igualdad y derecho a la salud
Cualquiera que sea la forma […] que
adopte la discriminación, constituye una falta de respeto
fundamental a los derechos y a la dignidad inherentes a la
persona o al grupo en cuestión.(252)
El derecho a la salud debe basarse en la
no discriminación. El Comité de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales ha aclarado que está prohibida la discriminación
por «motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política o de otra índole, origen nacional o posición social,
situación económica, lugar de nacimiento, impedimentos físicos
o mentales, estado de salud (incluidos el VIH/SIDA),
orientación sexual y situación política, social o de otra
índole que tengan por objeto o por resultado la invalidación o
el menoscabo de la igualdad de goce o el ejercicio del derecho
a la salud».(253) Es esta prohibición la que sustenta todos
los demás derecho humanos. El principio de no discriminación
está vinculado también al de igualdad, es decir, al derecho a
disfrutar de los derechos humanos en pie de igualdad. Estos
principios complementan las normas éticas que exigen a los
profesionales de la salud que faciliten asistencia sin
discriminación y con el objetivo primario de conseguir el
bienestar de las personas.
La discriminación impide con frecuencia a
los grupos y a los individuos muy necesitados obtener la
necesaria asistencia o acceder a ella. Pero tiene
ramificaciones mucho más amplias para las personas
discriminadas, como impedir o dificultar su participación en
la elaboración de la política sobre salud, su acceso a la
información y su participación en los beneficios de los
avances científicos.(254) Reconociendo los graves efectos
adversos de la discriminación contra las mujeres, la Asamblea
General de la ONU adoptó la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer en
1979.(255) Los artículos 10, 12 y 14 de la Convención tratan
en concreto de la salud y de la eliminación de la
discriminación y la promoción de la igualdad de las mujeres en
la educación y en la asistencia médica.(256) Se ha mencionado
también la discriminación racial como un impedimento para el
acceso a la asistencia de muchos sectores de la población(257)
y se ha determinado que las mujeres de las zonas rurales se
enfrentan a problemas especiales en el acceso a la asistencia
médica, sobre todo a los servicios de partería.
Los
Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para
eliminar la discriminación contra la mujer en las zonas
rurales a fin de asegurar en condiciones de igualdad entre
hombres y mujeres, su participación en el desarrollo rural
y en sus beneficios, y en particular le asegurarán el
derecho a tener acceso a servicios adecuados de atención
médica, inclusive información, asesoramiento y servicios
en materia de planificación de la familia.
CEDAW, artículo 14.2.b |
Los profesionales de la enfermería deben
ser conscientes de que su entorno laboral, el sistema de salud
en el que trabajan y sus propios puntos de vista pueden
desempeñar un papel fundamental en la discriminación contra
los pacientes. En un informe(258) se menciona cómo algunas
enfermeras que facilitan asistencia primaria en
SudáfricaSudáfricaviolencia de género y valores culturales del
personal de enfermería consideran la violencia de género una
«norma cultural», ya que las enfermeras se ven muy influidas
por su entorno social y experimentan los mismos niveles de
violencia que las pacientes a las que tratan. En
TurquíaTurquíapruebas de virginidad, un equipo de
investigación reveló que más del 80 por ciento de las
enfermeras y las parteras que habían participado en el estudio
afirmaba haber estado presente en exámenes del himen
realizados para determinar la virginidad de las mujeres
examinadas; justo más de la mitad de las participantes
indicaron que la virginidad era importante y más de la mitad
desaprobaba las relaciones sexuales prematrimoniales.(259) En
algunos países, los profesionales de la enfermería no
proporcionan a las adolescentes solteras anticonceptivos ni
información sobre ellos, a pesar de que los recibirían sin
ningún problema.(260) El Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer ha subrayado que «[l]a
violencia contra la mujer es una forma de discriminación que
impide gravemente que goce de derechos y libertades en pie de
igualdad con el hombre».(261)
5.3 El personal de
enfermería y el derecho al disfrute del más alto nivel posible
de salud
Los profesionales de la enfermería son
agentes clave en el respeto, la protección y la efectividad
del derecho a la salud, ya que constituyen un vínculo entre el
sistema de asistencia médica y los pacientes. En el desempeño
de su trabajo, el personal de enfermería debe estar en
condiciones de facilitar asistencia y tratamiento médico que
sea accesible desde un punto de vista físico y económico, no
discriminatorio, culturalmente adecuado y de una elevada
calidad.(262) Aunque es obligación de los
gobiernos
garantizar que prevalezcan estas
condiciones, es obvio que los profesionales de la salud,
incluidos los profesionales de la enfermería y sus
asociaciones, tienen la obligación de facilitar una asistencia
ética y efectiva, así como responsabilidades en materia de
derechos humanos.
El CIE ha argumentado que los
profesionales de la enfermería deben defender políticas que
den prioridad a las necesidades en materia de salud de los
pobres y de otros grupos «en peligro», y, al mismo tiempo,
apoyar la elaboración de modelos de sistemas de salud locales
que lleguen a las personas más necesitadas de asistencia
médica.(263) Un tema cada vez más debatido es el modo de
contrarrestar mejor los efectos adversos de la migración de
personal en los sistemas de salud de algunos países (véase el
análisis de esta cuestión más adelante, en el subapartado
5.7).
Incluso en aquellos países donde no hay
servicios de salud financiados con fondos públicos, los
gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar la
prestación de servicios de salud que sean accesibles a todas
las personas y en concreto la asistencia encaminada a
satisfacer las necesidades en materia de salud de las mujeres,
relacionadas específicamente con su género, y las necesidades
de los grupos desfavorecidos.(264)
Objetivos de Desarrollo del MilenioObjetivos
de Desarrollo del Milenio (2000)(265)
En el año 2000, la comunidad
internacional acordó los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, que en su gran mayoría se relacionan de forma
directa o indirecta con la salud. Estos Objetivos están
vinculados a varios indicadores mensurables que permiten
evaluar los avances en su consecución.
Objetivo 1: Erradicar
la pobreza extrema y el hambre
Objetivo 2:
Lograr la enseñanza primaria
universal
Objetivo 3: Promover
la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
Objetivo 4: Reducir
la mortalidad infantil
Objetivo 5: Mejorar
la salud materna
Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el
paludismo y otras enfermedades
Objetivo 7:
Garantizar la sostenibilidad del
medio ambiente
Objetivo 8:
Fomentar una asociación mundial para el desarrollo |
5.3.1 El derecho a la
salud sexual y reproductiva
Hay un conjunto creciente de
observaciones y normas internacionales sobre derechos humanos
que establecen en términos autorizados la obligación de los
Estados de proteger los derechos sexuales y reproductivos de
las mujeres. Por ejemplo, en virtud del artículo 12 de la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer, los Estados tienen la
obligación de «[adoptar] todas las medidas apropiadas para
eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la
atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad
entre hombres y mujeres, el acceso a servicios de atención
médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la
familia».(266) En la Convención se especifica también que las
mujeres tienen el derecho a decidir libre y responsablemente
el número de sus hijos y el intervalo entre los nacimientos y
a tener acceso a la información, la educación y los medios que
les permitan ejercer este derecho.(267) La Convención sobre
los Derechos del Niño exige a los Estados Partes «[adoptar]
las medidas apropiadas para asegurar atención sanitaria
prenatal y postnatal apropiada a las madres».(268) Según
Objetivos de Desarrollo del
Milenio: Informe de 2005, «hay
200 millones de mujeres que no cuentan con los servicios
anticonceptivos seguros y eficaces que necesitan».(269) En el
informe se mencionan los cambios registrados en Bangladesh y
en Egipto, donde la mortalidad materna se redujo de forma
considerable aumentando el acceso de las mujeres a parteras
capacitadas y a mejores servicios de obstetricia. Sin embargo,
la situación en el África subsahariana no ha cambiado de forma
significativa desde 1990.(270)
|
El personal de enfermería y los Objetivos de Desarrollo
del Milenio
Los servicios de enfermería y
partería contribuyen a alcanzar estos objetivos [los del
Milenio relacionados con la salud], por ejemplo, a través
de:
· la
monitorización de la pobreza, mediante la documentación de
la prevalencia de niños con insuficiencia ponderal y de la
mortalidad infantil y materna;
· la promoción
de la igualdad entre los sexos, mediante la educación
sanitaria de las niñas y las mujeres;
· la reducción
de la mortalidad materna e infantil, mediante la
prestación de servicios de salud a las madres y a los
niños y el suministro de acceso a medios anticonceptivos
seguros y efectivos;
· la lucha
contra el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades,
mediante la disminución de la prevalencia a través de
actividades centradas en la prevención y el tratamiento y
en la reducción del estigma y la discriminación;
· la
observación de la contaminación del medio ambiente que
afecta a la salud, como por ejemplo, el acceso a agua
potable. (271) |
5.3.2 Privatización
El funcionamiento de un sector privado
de asistencia médica no exime a los Estados de su obligación
de respetar, proteger y hacer realidad el derecho a la salud.
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha
señalado que los pagos por servicios de atención de la salud
«deberán basarse en el principio de la equidad, a fin de
asegurar que esos servicios,
sean públicos o privados,
estén al alcance de todos, incluidos los grupos socialmente
desfavorecidos».(272) Asimismo, el Comité «subraya la
necesidad de velar por que no sólo el sector de la salud
pública, sino también los establecimientos privados que
proporcionan servicios de salud, cumplan el principio de no
discriminación en el caso de las personas con
discapacidades».(273) El Comité de los Derechos del Niño ha
afirmado el deber del Estado de garantizar el derecho a la
salud cuando el sector privado desempeña un papel en la
prestación de asistencia médica. En su Observación general Nº
5, el Comité de los Derechos del Niño «subraya que los Estados
Partes en la Convención tienen la obligación jurídica de
respetar y promover los derechos del niño con arreglo a lo
dispuesto en la Convención, lo que incluye la obligación de
velar por que los proveedores privados de servicios actúen de
conformidad con sus disposiciones, creándose así obligaciones
indirectas para esas entidades».(274)
5.4 Obstáculos para una
asistencia efectiva
La asistencia médica debe ser
asequible, accesible, aceptable y de buena calidad.(275)
Muchos gobiernos no proporcionan una asistencia médica que
cumpla estos criterios.
Varios factores distintos pueden
obstaculizar que el personal de enfermería cumpla su
obligación de prestar asistencia médica efectiva.
Factores económicos:
La calidad de la asistencia en el campo
de la enfermería se refleja en cuestiones como la cantidad de
personal y la disponibilidad y el mantenimiento de equipos y
alojamientos para los pacientes y el personal. Cuando no se
proporcionan los fondos necesarios para una asistencia
efectiva, los pacientes recibirán una atención menor y los
salarios y las condiciones laborales de los profesionales de
la enfermería no serán probablemente los más adecuados. El
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha
afirmado que «los gastos insuficientes o la asignación
inadecuada de recursos públicos que impiden el disfrute del
derecho a la salud por los particulares o grupos, en
particular las personas vulnerables o marginadas» es una
vulneración de la obligación de hacer efectivo el derecho a la
salud.(276)
Falta de formación:
La formación de los profesionales de la
enfermería y de la partería se refleja en la asistencia que
prestan. Si no se dedican los fondos suficientes a formación o
si ésta no alcanza los niveles adecuados, los profesionales de
la enfermería (y los pacientes) se verán perjudicados. De
manera similar, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales ha subrayado que, como parte del deber de cumplir
la obligación de prestar una atención adecuada al derecho a la
salud, los Estados tienen que velar por que los profesionales
de la salud dispongan de una formación suficiente. (277)
Falta de personal:
La escasez de profesionales de la
enfermería puede deberse a la incorporación insuficiente de
personal en prácticas, a la distribución desigual del personal
de enfermería en un país, a la salida del sector de los
profesionales de la enfermería que se jubilan o que lo
abandonan para ocupar otros puestos de trabajo o a la
emigración de profesionales de la enfermería a otros países
para buscar mejor perspectivas de trabajo. La disponibilidad
de personal médico capacitado es una elemento importante para
hacer realidad el derecho a la salud.(278)
El síndrome de
burnout
entre el personal de enfermería:
El burnout
se menciona a menudo en la literatura sobre los profesionales
de la enfermería, la salud mental y los derechos humanos. Se
ha definido como «una sensación de fracaso y de agotamiento o
postración, debida a una demanda excesiva de energías, fuerzas
y recursos»(279) y se caracteriza por una sensación de
distanciamiento del trabajo, una baja satisfacción laboral y
un deterioro del rendimiento. Suele estar ligado a las
características del trabajo, a un conflicto de funciones, a
las condiciones laborales, a las relaciones en el trabajo, a
un agotamiento emocional y a la despersonalización.(280) Entre
las numerosas causas del
burnout de los profesionales
de la enfermería y la partería se encuentran las malas
condiciones laborales, la desigualdad por motivos de género,
las largas horas de trabajo o los salarios bajos.(281) En
algunos casos, el hecho de sufrir actos de violencia o de
presenciarlos puede acarrear graves consecuencias para los
profesionales de la enfermería y comportar su abandono de la
profesión.(282) Las organizaciones profesionales y los
empleadores reconocen que el
burnout supone un obstáculo
para la prestación de servicios de enfermería efectivos y para
el desarrollo profesional del personal de enfermería.(283)
JapónJapónpersonal
de enfermería y burnout:
el personal de enfermería y el
burnout
en los establecimientos de salud mental
Un estudio efectuado en 2004 sobre el
burnout
de los profesionales de la enfermería que trabajan en el campo
de la salud mental en Japón reveló que la incidencia del
burnout
era más elevada entre el personal de enfermería que trabajaba
en servicios psiquiátricos comunitarios que entre los
profesionales de la enfermería que prestaban sus servicios en
otros establecimientos de salud pública. El estudio reveló que
los factores del entorno laboral que contribuían el
burnout
eran el exceso de trabajo en los servicios de urgencia y la
falta de control laboral.(284)
5.4.1 Profesionales de la
enfermería con discapacidades
En los últimos años se ha registrado
un intento progresivo aunque muy modesto de estimular la
contribución y la formación de profesionales de la enfermería
discapacitados con el fin de que la enfermería se beneficie de
sus conocimientos, su comprensión de los problemas y su
experiencia.(285) Estas iniciativas enriquecen sobre todo la
prestación de asistencia a las personas discapacitadas en
materia de enfermería. Por el contrario, el hecho de no
fomentar la formación o de impedirla por motivos de
discapacidad supone un obstáculo para la prestación de una
asistencia efectiva y negarles a unos profesionales de la
enfermería potencialmente eficaces la oportunidad de
contribuir a este campo de la atención médica.(286)
5.4.2 El personal de
enfermería y la investigación
Es cada vez mayor el número de
profesionales de la enfermería que participan en la concepción
o desarrollo de investigaciones médicas. Los principios que
rigen las investigaciones con pacientes se basan en los
preceptos fundamentales de la ética médica y de los derechos
humanos de las personas en general y de los pacientes en
particular. Los principales son: el respeto a la persona y a
su autonomía, la obtención del consentimiento fundado y
positivo de los participantes, el respeto y la protección de
la confidencialidad de la información recibida o encontrada
durante las investigaciones, la ponderación de los riesgos y
los beneficios para las personas objeto de las investigaciones
y la garantía de que los métodos y técnicas utilizadas se
ajustan a las normas científicas aceptadas. (287) Una gran
parte de la investigación en enfermería se base en métodos
cualitativos que comportan riesgos específicos.(288) Los
profesionales de la enfermería que participan en
investigaciones deben rendir cuentas de las investigaciones
que realizan y de la interpretación de los resultados.
5.5 El personal de
enfermería y las crisis de salud pública: el VIH/sida
La ONU y la OMSOrganización Mundial de
la Salud prevalencia del VIH estimaron que en 2004 el
porcentaje de personas infectadas con el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) era más alto que nunca y
calcularon que el número de personas con el virus ascendía a
39,4 millones en todo el mundo.(289) Aunque uno de los ocho
Objetivos de Desarrollo del Milenio(290) es detener e invertir
la propagación del VIH/sida, los indicadores actuales señalan
que las medidas en vigor no son suficientes y que en algunas
zonas del mundo se experimentará probablemente un rápido
aumento de la incidencia del VIH si no se emprenden acciones
enérgicas.(291)
El VIH/sida constituye un problema cada
vez mayor en materia de salud y derechos humanos y ha
alcanzado las proporciones de una pandemia. La falta de
información precisa y el estigma que rodea a la enfermedad se
encuentran presentes en todo el mundo, en parte debido a los
diversos tabúes asociados a la actividad sexual –y en especial
a las actividades sexuales entres hombres, a la participación
de adolescentes en relaciones sexuales y a las relaciones
sexuales extramatrimoniales y comerciales– y al consumo de
drogas por vía intravenosa. El miedo y la discriminación que
acarrean la falta de información precisa y la estigmatización
constituyen un verdadero obstáculo para la prevención y la
asistencia y –allí donde existen– para los programas de
tratamiento. El conocimiento inadecuado de la enfermedad y la
falta de poder en la relaciones interpersonales comportan un
acceso insuficiente a los servicios de prevención del VIH y la
incapacidad para llegar a un acuerdo sobre relaciones sexuales
seguras.(292)
La dimensión de derechos humanos del
VIH/sida se percibió de forma temprana en el avance de la
pandemia, y el Programa Mundial sobre el SIDA de la OMS señaló
el camino del fomento de la protección de los derechos de las
personas infectadas. La primera consulta internacional sobre
el VIH y los derechos humanos tuvo lugar en Ginebra del 26 al
28 de julio de 1989. En una segunda consultada celebrada en
Ginebra en 1996 se llegó a la conclusión de que, cuando se
protegen los derechos humanos, el número de personas
infectadas disminuye y las personas con VIH/sida y sus
familiares pueden sobrellevar mejor el problema. (293) En una
tercera consulta se trató el acceso a la prevención, al
tratamiento, a la asistencia y al apoyo.(294) Los derechos
humanos se han debatido y defendido en numerosos foros
intergubernamentales, como la Asamblea General y el Consejo de
Seguridad de la ONU. Estos debates han dado origen a
resoluciones y declaraciones importantes, como la Declaración
de Compromiso surgida del Periodo Extraordinario de Sesiones
de la ONU sobre el VIH/SIDA, celebrado en 2001 y cuyos
resultados está previsto que se analicen en 2006.(295) En
publicaciones de la ONU y de organizaciones no gubernamentales
se ha reflejado la preocupación por los derechos humanos, y la
protección de los derechos básicos se considera en general un
componente esencial de una lucha mundial efectiva contra el
VIH.(296)
Amnistía Internacional considera que los
abusos contra los derechos humanos fomentan la pandemia del
VIH/sida, que el estigma asociado al VIH/sida acarrea abusos y
que las medidas de los gobiernos contra el VIH pueden vulnerar
los derechos humanos. Considera también que el respeto de los
derechos humanos es un factor esencial para enfrentarse con
éxito a la pandemia del VIH y ha esbozado un programa de
medidas necesarias para reforzar un enfoque del tratamiento
del VIH/sida basado en los derechos.(297)
Los profesionales de la salud no son
inmunes a los prejuicios,(298) y se tiene conocimiento de que
personas que han solicitado asistencia para problemas
relacionados con el VIH han sido objeto de estigmatización y
discriminación.(299) La Organización Panamericana de la Salud
(OPS)Organización Panamericana de la Saludreducción de la
estigmatización relacionada con el VIH observó en 2003 que «se
[había] reducido el grado de discriminación relacionada con el
VIH/SIDA en los servicios de salud en algunos países», pero
persisten con fuerza algunas formas de estigmatización
anteriores a la epidemia, como la homofobia.(300)
LibiaLibiaenfermeras búlgaras
enjuiciadas por infección deliberada: Condenadas a muerte las
enfermeras búlgaras acusadas de infectar a pacientes con el
VIH
En mayo de 2004, un tribunal libio
condenó a morir fusilados a cinco enfermeras búlgaras y a un
médico palestino, acusados de infectar deliberadamente con el
VIH a 426 menores en el Hospital Infantil Al Fateh de Bengasi.
Entre los acusados figuraban también otro ciudadano búlgaro,
que fue condenado a cuatro años de cárcel, y nueve libios, que
fueron absueltos. Profesionales de la salud de todo el mundo
protestaron contra las declaraciones de culpabilidad y las
condenas, incluido el CIE, que «condenó de la forma más
enérgica posible» la imposición de condenas de muerte a
profesionales de la salud.
El médico y las enfermeras
llevaban bajo custodia desde 1999. Sin embargo, especialistas
en sida que testificaron en el juicio atribuyeron el brote a
las malas condiciones higiénicas y a la reutilización de
jeringuillas en el hospital. El profesor Luc Montagnier (uno
de los dos descubridores del VIH) presentó un informe al
tribunal en el que se indicaba que la infección se había
iniciado antes de que los ciudadanos extranjeros empezaran a
trabajar en el hospital y que se propagó después de que
hubieran dejado de hacerlo. En un principio los profesionales
de la salud «confesaron» el crimen, pero después se
retractaron de sus declaraciones asegurando que las habían
hecho bajo tortura. Ocho miembros de las fuerzas de seguridad
y otras dos personas cuyos servicios habían solicitado, un
traductor y un médico, fueron juzgados como autores de las
presuntas torturas y absueltos después, concretamente el 7 de
junio de 2005. Los profesionales de la salud apelaron contra
la sentencia y el Tribunal Supremo de Libia examinó el caso el
25 de diciembre de 2005. El tribunal anuló las condenas a
muerte y ordenó un nuevo juicio ante un tribunal inferior.
Éste está previsto para el 13 de junio de 2006.
En los medios de comunicación
internacionales se ha especulado mucho sobre la posibilidad de
que los gobiernos libio y búlgaro, con la ayuda de la Unión
Europea y Estados Unidos, hayan negociado una solución
política extrajudicial para el caso de los profesionales de la
salud. Funcionarios libios habían dicho que el gobierno
conmutaría las penas de muerte si Bulgaria indemnizaba a los
familiares de los menores infectados con el VIH. El gobierno
búlgaro rechazó públicamente la oferta alegando que aceptarla
supondría admitir la culpabilidad de los profesionales de la
salud. El 22 de diciembre de 2005, poco antes de celebrarse la
vista ante el Tribunal Supremo, Bulgaria, Libia, Estados
Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea acordaron crear un
fondo para apoyar a las familias de Bengasi afectadas por el
VIH/sida y contribuir a la modernización de los hospitales.
5.5.1 Proteger la
asistencia protegiendo los derechos
Los profesionales de la enfermería y
de la partería que atienden profesionalmente a personas con
VIH/sida se enfrentan a varios desafíos. Todos los
profesionales de la enfermería pueden contribuir a defender
los derechos de las personas con VIH/sida y luchar contra la
discriminación, que supone un obstáculo para la asistencia. El
CIE insta a sus asociaciones nacionales a que:
Participen activamente para
sensibilizar y formar al público en lo que se refiere al
VIH/SIDA; adopten medidas para combatir la violencia contra
la mujer, con inclusión de las violaciones, los abusos
sexuales, la prostitución infantil y la trata de blancas;
contribuyan a proteger los derechos humanos fundamentales de
las personas que viven con el VIH/SIDA, y los de sus
familias, el público y las enfermeras que se ocupan de
quienes viven con el VIH/SIDA.(301)
La Asociación Canadiense de Enfermeros y
Enfermeras Especializados en SidaCanadáprofesionales
de la enfermería piden más formación sobre el VIH
ha pedido que se facilite más formación especializada a los
profesionales de la enfermería con el fin de satisfacer las
necesidades específicas de los pacientes con VIH/sida. La
asociación señaló que la asistencia a los pacientes con
VIH/sida requiere un conocimiento en profundidad de la
prevención de la enfermedad, promoción de la salud, reducción
de daños y cuidados paliativos.(302)
Según el ONUSIDAONUSIDAprevención del VIH
entre drogadictos, el consumo de drogas por vía parenteral es
una de las causas principales de la propagación del VIH en
Europa y Asia Central, donde está en el origen del 80 por
ciento de todos los casos. En Oriente Medio, América del
Norte, Latinoamérica y el sur y el este de Asia, el VIH afecta
a más del 80 por ciento de ciertas poblaciones de consumidores
de drogas por vía parenteral.(303) A pesar de estas cifras, se
está haciendo muy poco para facilitar el acceso a agujas
limpias y materiales de esterilización o para proporcionar
puntos de recogida de agujas usadas (véase ejemplo más
adelante), medidas recomendadas por el ONUSIDA para combatir
la propagación de la enfermedad.(304) En un informe del
Programa de Desarrollo para Reducción de Daños del Instituto
Sociedad Abierta se ha llegado a la conclusión de que eran
ineficaces los intentos realizados por RusiaRusia medidas para
reducir el consumo de drogas y UcraniaUcrania medidas para
reducir el consumo de drogas para reducir el consumo de drogas
aumentando los gastos en los sistemas de aplicación de la ley
en detrimento de las políticas de salud pública.(305) Este
hecho es especialmente grave si se tiene en cuenta que «la
actual epidemia en Rusia y Ucrania se singulariza por el hecho
de que la mayoría de las infecciones siguen estando
relacionadas con el consumo de drogas por vía parenteral».(306)
CanadáCanadáenfermera
activista de los derechos humanosCanadáenfermera crea centro
de inyecciones seguras: Una
enfermera puso en marcha un centro de inyecciones seguras a
pesar de la oposición del gobierno
Una enfermera canadiense puso en marcha
un centro ilegal de inyecciones seguras en el centro de
Vancouver tras intentar en vano en numerosas ocasiones que se
abriera un centro oficial. Durante seis meses, Megan Oleson
supervisó las inyecciones, enseñó prácticas seguras a los
consumidores de drogas y les proporcionó información sobre
otros servicios. Mientras estaba todavía dirigiendo el centro,
la policía detuvo a Megan y a sus colegas cuando volvían a
casa a últimas horas de la noche. Según algunos testigos, dos
agentes de policía rociaron a Megan y a otra mujer con un
pulverizador de pimienta y las golpearon tan brutalmente que
unos transeúntes llamaron a una ambulancia.(307) Algunos meses
después, en septiembre de 2003, se inauguró un centro oficial
de inyecciones seguras.(308)
En 2004, Megan Oleson recibió el Premio
para la Acción sobre el VIH/Sida y los Derechos Humanos,
otorgado por la Red Jurídica Canadiense sobre el VIH/Sida y
Human Rights Watch, organización radicada en Nueva York. Una
portavoz de la Red de Consumidores de Drogas del Área de
Vancouver señaló: «(Oleson) mostró un valor increíble [...]
Una enfermera titulada puede comportarse de un modo
socialmente responsable incluso cuando la persiguen».
La Red Jurídica Canadiense sobre el
VIH/Sida comentó que el «éxito [de Megan Oleson] en la
movilización y en el aumento de la capacidad de acción de las
comunidades frente a una oposición encarnizada ha servido para
proteger y promover la salud y los derechos humanos y ha
comportado una mayor sensibilización sobre las numerosas
cuestiones que afectan a las comunidades vulnerables y
abandonadas de Vancouver y de todo Canadá».(309)
Presos de todo el mundo corren el peligro
de infectarse y los presos ya infectados sufren
discriminación. En un informe sobre Kazajistán publicado en
2003 por Human Rights WatchKazajistándiscriminación contra la
población reclusa con VIH(310) se describía cómo, hasta 2002,
las pruebas obligatorias de VIH para presos preventivos habían
obligado a segregarlos en pabellones especiales. Se indicaba
también que otros presos corrían el peligro de contraer la
enfermedad debido a «las condiciones de hacinamiento, al
acceso limitado a servicios de prevención, a los abusos
sexuales, a la relaciones sexuales sin medios de protección y
al uso compartido de agujas en las cárceles».(311) A pesar de
estar segregados del resto de la población penitenciaria, no
se facilitaba tratamiento a los hombres para su enfermedad.
Los profesionales de la enfermería entrevistados en el informe
describían los problemas que planteaba la asistencia a los
presos seropositivos y hacían notar que los presos se
mostraban irritados y agresivos. En ocasiones, la tensión en
los pabellones para presos con VIH subía hasta tal punto, que
los internos, como protesta, embadurnaban con su propia sangre
los pomos de las puertas, se declaraban en huelga de hambre y
amenazaban al personal con pincharles con jeringuillas
cubiertas de sangre.(312)
Las características del VIH/sida
requieren que los especialistas en salud pública traten
cuestiones que antes se orillaban en el discurso sobre la
salud pública y que en muchos países no son objeto del debate
cotidiano de los medios de comunicación, como garantizar
agujas limpias a los consumidores de drogas, proteger la salud
de las mujeres y los hombres que mantienen relaciones sexuales
a cambio de dinero y promover prácticas sexuales más seguras,
sobre todo entre las adolescentes. Algunas de estas
actividades para lo promoción de la salud pueden entrar en
conflicto con las leyes y las prácticas de muchos países.(313)
Se necesita una conciencia mayor de que, para garantizar la
asistencia más efectiva a los pacientes, se requiere la
protección de las personas que los cuidan, de los educadores y
de los defensores de los derechos humanos.
En 2004, Amnistía Internacional informó
de que los educadores en VIH de Jamaica y Honduras seguían
trabajando a pesar de la hostilidad y los prejuicios, lo que
les granjeaba un mayor reconocimiento y apoyo de los
activistas locales y de derechos humanosJamaicahostilidad
hacia educadores en VIH.(314) En numerosos países, la falta de
apoyo a los activistas que trabajan en cuestiones relacionadas
con el VIH/sida está bloqueando un debate abierto sobre el VIH
y la creación de servicios accesibles y no estigmatizadores
para las personas con VIH/sida.
La contención del VIH/sida exige una
cooperación internacional efectiva, incluida la económica. Sin
embargo, los gobiernos que facilitan ayuda y dinero no deben
establecer condiciones que nieguen a las personas el acceso a
información vital y a artículos y servicios como condones y
medidas para la reducción de daños.
5.5.2 Buenas prácticas en
la asistencia relacionada con el sida
En el sur de África, el sida ha
alcanzado las proporciones de una crisis y la prestación de
una asistencia médica efectiva a los pacientes con VIH/sida
sigue siendo un problema importante. La propagación de la
enfermedad está consumiendo unos recursos ya de por sí
limitados, comprometiendo la capacidad de los trabajadores de
la salud para facilitar una asistencia adecuada y poniendo en
grave peligro al personal que trabaja en primera línea de
contraer el VIH al estar amenazadas las prácticas basadas en
precauciones universales. Sin embargo, el ONUSIDAONUSIDAy
asistencia innovadora para el VIH ha llamado la atención sobre
varios ejemplos de personas que están dando muestras de una
asistencia innovadora y de gran calidad.
(315) (Véase el siguiente
recuadro.)
Proyectos de sensibilización sobre
VIH/sida para profesionales de la enfermería y la partería en
ZambiaZambiapersonal de
enfermería y sensibilización sobre el VIH
Olive Ng’andu se formó como enfermera y
partera en la década de los sesenta. En la actualidad dirige
un proyecto sobre VIH/sida para profesionales de la enfermería
y la partería, puesto en marcha en 2002 para hacer frente a la
creciente preocupación sobre la epidemia en la profesión. Con
el proyecto, que tiene su sede en las oficinas de la
Asociación Zambiana de Enfermería y que está financiado
conjuntamente por la Agencia Noruega de Cooperación para el
Desarrollo y la Asociación Noruega de Enfermería, se pretende
facilitar a los profesionales de la enfermería y la partería
información esencial sobre el VIH/sida, ampliar su
capacitación en gestión clínica y prevención del VIH, luchar
contra el estigma animando a los profesionales de la
enfermería a que se hagan pruebas sobre la infección y apoyar
a los profesionales de la enfermería y la partería con
VIH/sida. Antes de la puesta en marcha del proyecto, una
investigación realizada por la Asociación Zambiana de
Enfermería mostró que el conocimiento del virus entre los
trabajadores de la salud era limitado. Reveló también que
había una sensación generalizada de agotamiento por la falta
crónica de recursos. Uno de los objetivos del proyecto es que
los profesionales de la enfermería participen en el proceso de
educación y formación. Olive Ng’andu comentó: «los desafíos a
los que nos enfrentamos son enormes y los recursos en África
son muy escasos; si esperamos a recibir lo que necesitamos,
podemos esperar hasta el día del juicio. Creemos que es mejor
que nos reunamos entre nosotros y digamos: "Amigos, ¿cómo
podemos resolver este problema de la mejor manera
posible?"».(316)
El personal de enfermería y la partería
puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de
buenas prácticas de alimentación infantil en el contexto del
VIH/sida (y en general en la sociedad). Desde hace mucho
tiempo se ha recomendado la lactancia materna como la mejor
fuente de alimentación infantil. Sin embargo, el hecho de que
el VIH se pueda transmitir a los bebés a través de la leche
materna ha planteado problemas a las personas que aconsejan
sobre métodos seguros de alimentación. La OMS ha llegado a la
conclusión de que las mujeres con VIH deben evitar por
completo la lactancia materna cuando la alimentación
sustitutiva sea aceptable, factible, asequible, sostenible y
segura.(317) En caso contrario, se recomienda que se abandone
pronto y con rapidez la lactancia materna exclusiva durante
los primeros meses de vida y se sustituya con una alimentación
alternativa. Aunque se debe facilitar asesoramiento a las
madres seropositivas sobre las opciones de alimentación
infantil, debe intentarse también que la población en general
tenga una imagen y una actitud positiva respecto a la
lactancia materna. Asimismo, debe evitarse que las madres que
sean seronegativas o que no conozcan su estado respecto al VIH
utilicen sin necesidad sustitutos de la leche materna. Los
trabajadores de la salud pueden contribuir a reducir los
índices de transmisión postnatal del VIH y aumentar las tasas
de supervivencia infantil facilitando información precisa
sobre alimentación infantil a las madres con el VIH. Sin
embargo, es posible que algunos consideren que las actuales
recomendaciones no coinciden con sus valores y prácticas, en
especial cuando hay un elevado grado de desnutrición en la
sociedad.(318) Se necesita trabajar más en la promoción de
buenas prácticas y en el apoyo a los profesionales de la salud
locales y a las madres a las que atienden.(319)
5.5.3 Los profesionales de
la enfermería y de la partería con VIH/sida y las personas que
corren peligro de contagio
Al igual que en la población en
general, la propagación del VIH está aumentando también entre
el personal sanitario. En un estudio realizado en
SudáfricaSudáfricapersonal de salud y VIH se ha calculado que
aproximadamente el 20 por ciento de auxiliares de la salud con
edades comprendidas entre los 18 y los 35 años tenía el VIH y
que un 13 por ciento de profesionales médicos, profesionales
de la enfermería y otros profesionales de salud padecían la
enfermedad.(320) En Sudáfrica, entre 1997 y 2001, los
profesionales de la enfermería registrados en el Colegio de
Enfermeros y Enfermeras de Sudáfrica disminuyó un 6,7 por
ciento. En un estudio efectuado en Sudáfrica se recomendaba
que se formara a más estudiantes para contrarrestar el
consiguiente descenso de profesionales de la enfermería.(321)
En un intento de proteger la salud y la
seguridad de los profesionales de la salud, la OITOrganización
Internacional del Trabajopersonal de enfermería y VIH/sida y
la OMSOrganización Mundial de la Saludpersonal de enfermería y
VIH/sida han establecido unas directrices para promover la
disponibilidad de personal médico eficiente y en buenas
condiciones de salud.(322) Las recomendaciones se centran en
la prevención de los riesgos de transmisión, en el diálogo
social entre las partes interesadas, en la educación y en la
información precisa y frecuente, en las cuestiones de género y
en las experiencia y en los riesgos concretos de las mujeres
que trabajan en establecimientos de asistencia médica. Según
el CIE, el personal de enfermería debe tener acceso a
información sobre la prevención del VIH/sida y a materiales y
equipos de protección. Asimismo, se les debe vigilar y
facilitar asistencia adecuada después de haber estado
expuestos al virus, incluidas documentación y primeros
auxilios inmediatos.(323) Sin embargo, está lejos de ser
universal el acceso de los profesionales de la enfermería a
profilaxis después de haber estado en contacto con el virus, y
se ha hecho notar la renuencia de los profesionales de la
salud a informar de que han estado expuestos a la enfermedad
durante su trabajo o a tomar medicación profiláctica.(324)
Los profesionales de la enfermería y la
partería seropositivos tienen derecho a recibir asesoramiento
confidencial y el tratamiento necesario para proteger de forma
óptima su salud y la de las personas a las que atienden. En
los casos en los que sea necesario por razones médicas, se
pueden modificar sus obligaciones con el fin de reducir los
riesgos para sus pacientes y para ellos mismos. Debe
protegérseles también de la discriminación, como la pérdida de
la vivienda o del trabajo.(325)
En países con una elevada incidencia de
la enfermedad no siempre será fácil conseguir un equilibrio
entre los riesgos que corre el personal de enfermería y las
necesidades de tratamiento de los pacientes. En Zambia, por
ejemplo, la elevada incidencia del VIH y de la tuberculosis
asociada al virus puede acarrear que los profesionales de la
enfermería (en especial los seropositivos) se muestren remisos
a tratar a pacientes con tuberculosis, debido al riesgo real
de contraer la infección. Entre las iniciativas para reducir
los riegos de los profesionales de la enfermería y de los
pacientes se encuentran la prestación de tratamiento
ambulatorio, sobre todo en la zonas urbanas del país; la
reducción de la congestión de los centros de salud; la
garantía de una dispensación ininterrumpida de quimioterapia
con supervisión, y la reducción del volumen de trabajo del
personal sanitario.(326)
5.6 Otras crisis de
salud existentes o potenciales
5.6.1 La tuberculosis
La tuberculosis sigue siendo un motivo
de preocupación en todo el mundo. Según una investigación
realizada en 2005 por la OMSOrganización Mundial de la
Saludestudio global de la tuberculosis, en 2003 había 15,4
millones de casos en el mundo, de los que 8,8 millones eran
nuevos. De estos 8,8 millones de personas, 674.000 estaban
infectadas también con el VIH. Se calcula que en 2003 murieron
1,7 millones de personas de tuberculosis, incluidas 229.000
que tenían también el VIH,(327) y se estima que en 2002
murieron dos millones. Se calculaba que en 2004 se habían
producido 8,9 millones de nuevos casos y que 1,7 millones de
personas habían muerto por la enfermedad.(328)
La creciente epidemia de VIH en Europa
oriental y en China incrementará también el número de personas
con tuberculosis por infección del VIH. Chinaepidemia de VIHEn
la actualidad, la tuberculosis es una de las principales
causas de muerte entre las personas con VIH/sida.(329)
Los profesionales de la enfermería que
trabajan en la asistencia primaria suelen ser los primeros en
identificar y tratar las enfermedades presuntamente
infecciosas. En algunos entornos, los programas sobre
tuberculosis pueden estar dirigidos por profesionales de la
enfermería que, por ocupar puestos clave, están en condiciones
de defender programas de control de la tuberculosis.(330) El
CIE ha publicado unas directrices para los profesionales de la
enfermería relacionadas con la asistencia centrada en el
paciente mediante tratamiento directamente observado de corta
duración de la tuberculosis.(331)
La OMSOrganización Mundial de la Salud
tuberculosys y estrategias de tratamiento directamente
observado informó en 2005 de que 182 países habían empleado
estrategias de tratamiento directamente observado de corta
duración durante 2003 y que, como resultado de ellas, la
incidencia mundial de la tuberculosis había descendido un 5
por ciento entre 2002 y 2003. En el mismo informe se hacía
notar que en 2003 la incidencia mundial de la tuberculosis
había descendido o se había mantenido estable en cinco de las
seis regiones de la OMS, con la excepción de África, donde
había aumentado más rápidamente en zonas azotadas por el VIH.
El balance neto es que la incidencia mundial de la
tuberculosis está aumentando un 1 por ciento cada año.(332) En
el Día Mundial de la Tuberculosis de 2006 se anunció un
aumento de los casos de tuberculosis resistentes a los
medicamentos, lo que pone de manifiesto el creciente riesgo
planteado por la enfermedad. La tuberculosis en las cárceles
sigue siendo un grave motivo de preocupación.
5.6.2 La gripe aviar
En 2005, la propagación del virus de
la gripe aviar alcanzó proporciones de epidemia entre las aves
de ChinaChina gripe aviar, CamboyaCamboya gripe aviar,
Indonesia,TailandiaTailandia gripe aviar, y
VietnamVietnamgripe aviarIndonesiagripe aviar. En su forma más
grave –la gripe aviar altamente patógena (GAAP)– puede ser
mortal el primer día en que aparecen los síntomas. Los
primeros casos de que se tuvo noticia correspondían a esta
modalidad y afectaron a aves domésticas, patos, cerdos, tigres
y a algunos seres humanos en Asia durante finales de
2004.(333)
La OMSOrganización Mundial de la Salud
posible propagación de la gripe aviar e investigadores médicos
han predicho que, si el virus de la gripe aviar muta y se
vuelve contagioso para los seres humanos por transmisión
directa, podría producirse una pandemia mundial.(334)
Al tratar enfermedades transmisibles, los
profesionales de la enfermería corren también el riesgo de
contraerlas. En Hanoi (Vietnam) se confirmó que dos
profesionales de la enfermería Vietnaminfección humana con
gripe aviarhabían contraído el virus de un paciente, que se lo
había transmitido al parecer a otros miembros de su
familia.(335) Según la OMS, a fecha 3 de abril de 2003, se
tenía conocimiento de que 190 personas habían contraído la
enfermedad en Camboya, China, Indonesia, Turquía y Vietnam
desde finales de diciembre de 2003 y que en estos casos la
tasa de mortalidad había superado el 50 por ciento.(336) En la
inmensa mayoría de estos casos, el virus lo había transmitido
directamente un ave infectada.
Entre las medidas recomendadas por la OMS
para combatir la propagación de la enfermedad se encuentran la
formulación de un plan contra la pandemia de la gripe, al que
pueden contribuir profesionales de la enfermería y
representantes de asociaciones del sector.(337) Estas medidas
tienen consecuencias para los derechos humanos, tanto desde el
punto de vista de su adecuación para la protección del derecho
a la vida y a la salud de la población como respecto a la
proporcionalidad y el respeto de los derechos civiles y
políticos individuales, entre ellos el derecho de asociación y
circulación.
5.6.3 Otras infecciones
agudas
5.6.3.1 El síndrome respiratorio
agudo y grave (SRAG)
El primer caso de SRAG se comunicó en
China en marzo de 2003, lo que hizo pensar que la posible
infección se había producido en febrero de 2003 o incluso en
noviembre de 2002.(338) Generó alarma a escala mundial y
provocó la aplicación de drásticas medidas de control en
muchos países. Los trabajadores de la salud fueron uno de los
primeros grupos de población que contrajo la infección. En
2003, el CIE observó que la aparición del SRAG podía crear
inquietud entre los profesionales de la enfermería por la
posibilidad de verse infectados, así como acarrear que sus
comunidades y sus familiares los condenaran al ostracismo por
el miedo a contraer la enfermedad.(339) En
TaiwánTaiwánrenuncias de profesionales de la salud durante
brote del SARG, durante ese mismo año, más de 160 trabajadores
sanitarios renunciaron a sus puestos de trabajo o se negaron a
tratar a pacientes con SRAG en los hospitales, lo que da idea
de la preocupación que reinaba en la sociedad. El gobierno
reaccionó amenazando con retirarles sus licencias
profesionales.(340) En CanadáCanadáimpacto del SRAG en el
personal de enfermería, profesionales de la enfermería de
Toronto se negaron a trabajar en los pabellones dedicados a
enfermos con SRAG y pidieron que se realizara un estudio
oficial sobre el tratamiento de la epidemia.(341) El gobierno
chino puso en marcha medidas draconianas para controlar el
SRAG, como la amenaza de la pena de muerte para las personas
que vulneraran las leyes de salud pública.(342)
En un Documento de Trabajo del Programa
de Actividades Sectoriales publicado por la Oficina
Internacional del TrabajoOficina Internacional del Trabajo
recomendaciones sobre el SRAG se indicaban una serie de
medidas para contrarrestar las repercusiones de la epidemia en
el entorno laboral del sector de la salud. Entre ellas
figuraban las siguientes: divulgación de información en el
momento oportuno, formación práctica de los profesionales de
la salud para impedir la propagación del SRAG, participación
de éstos en la evaluación y control de riesgos, atención
especial a los trabajadores mayores y a las personas con
defensas bajas, atención a los establecimientos pequeños y a
los sectores rurales, apoyo social y psicológico a los
pacientes de SRAG y participación de todos los trabajadores en
la elaboración de normas sobre salud y seguridad en el
trabajo. En el documento se indicaba que las estrategias a
largo plazo sobre salud pública, como el desarrollo del
personal, contribuirían a combatir en el futuro el SRAG y
otras enfermedades hasta ahora desconocidas.(343)
5.6.3.2 Otras enfermedades
La aparición ocasional del virus Ébola
(muy mortal y que causa la muerte en el 50-90 por ciento de
todos los pacientes que presentan síntomas) o de otros virus
hemorrágicos ocasiona graves riesgos a la población y al
personal sanitario que se ocupa de los enfermos. El Ébola
provoca mucho miedo en las comunidades afectadas y ocasiona un
grave peligro al personal de enfermería cuando éste no adopta
las precauciones apropiadas para el control de la infección ni
los procedimientos de protección adecuados.(344) Este hecho
pone de relieve la necesidad de facilitar información
detallada y estrategias de protección a los trabajadores
sanitarios, así como información a la comunidad.
5.6.4 El personal de
enfermería y los desastres naturales
El maremoto que asoló el sur y el
sudeste de Asia el 26 de diciembre de 2004(345) y el huracán
que causó grandes daños en la ciudad de Nueva Orleáns y en la
zona circundante del sur de Estados Unidos en agosto de
2005Estados Unidos huracán Katrina(346) ilustraron los efectos
devastadores de los desastres naturales para las comunidades y
el bienestar individual. Situaciones como éstas pusieron
también de relieve la interrelación entre los derechos humanos
y la política de los gobiernos en el contexto de las crisis
humanitarias, como la discriminación en la prestación de
asistencia urgente a las víctimas de los desastres naturales.
Estas situaciones repercuten en el papel, la capacidad y la
responsabilidad del personal de enfermería cuya intervención
se solicita en los desastres. Los profesionales de la
enfermería que trabajan sobre el terreno pueden facilitar
asistencia, pero también información a los equipos que se
ocupan de la gestión de los desastres. La asistencia sanitaria
y otras ayudas de emergencia deben basarse en los principios
de derechos humanos: deben estar disponibles y ser adecuadas,
aceptables y de buena calidad. Deben prestarse también de un
modo no discriminatorio.(347)
5.7 Migración y asilo
5.7.1 Profesionales de la
enfermería, refugiados y solicitantes de asilo
Los solicitantes de asilo y los
refugiados no forman un grupo homogéneo y tienen multitud de
necesidades sanitarias debido a sus orígenes y a sus
experiencias vitales diferentes, así como a sus experiencias
distintas durante la huida y antes de ella.(348) Además, las
necesidades sanitarias de los refugiados y de los solicitantes
de asilo diferirán en función de su edad y género. La
condicional social, étnica o de otro tipo puede dar origen
también a factores que repercutan en las necesidades
sanitarias de las personas. Sin embargo, los profesionales de
la salud se encuentran con ciertos problemas comunes a muchos
refugiados y solicitantes que pueden haber sufrido las
consecuencias mentales y físicas de la tortura, como dolores
físicos crónicos, depresión y trastornos de estrés
postraumático. Otros traumas, como la pérdida o separación de
la familia, la observación de actos de violencia o la
intervención en acciones militares, pueden tener también
efectos perjudiciales para la salud. Además, muchas mujeres y
niñas han sufrido violencia de género, como violaciones, sobre
todo en los conflictos armados.
Sin embargo, es importante hacer notar
que no todos los síntomas de malestar psicológico suponen una
enfermedad mental. Varios analistas han subrayado que las
reacciones ante las dificultades del exilio constituyen
frecuentemente una reacción normal frente a una experiencia
estresante y que la asistencia no debe llegar al punto de
diagnosticar a los solicitantes de asilo enfermedades que
podrían estigmatizarlos todavía más. (349) Sin embargo, si no
se trata en el país de asilo, la salud física y mental de
estas personas puede empeorar y agravarse por la situación en
la que pueden encontrarse. Entre los factores de estrés se
encuentran la falta de acceso a un nivel de vida adecuado,
como malas condiciones de alojamiento, incertidumbre
prolongada sobre la condición de asilo, desconocimiento del
paradero de familiares y amigos, aislamiento social e incluso
falta de acceso a asistencia sanitaria.(350)
En muchos campos para refugiados de
África, la interrupción de la provisión de comida del Programa
Mundial de Alimentos o de otros organismos ha acarreado que
muchos miles de refugiados sufran una desnutrición grave.(351)
En la frontera entre Tailandia y MyanmarMyanmarcampos para
refugiados, los trabajadores migrantes y los refugiados o
solicitantes de asilo birmanos que viven fueran de los campos
para refugiados suelen tener un acceso deficiente a asistencia
sanitaria en Tailandia. Aunque los migrantes que han
solicitado oficialmente un permiso de trabajo pueden recibir
en principio asistencia sanitaria primaria en los centros de
salud pública por 30 bahts (menos de un dólar estadounidense),
suelen optar por la asistencia médica privada, pues afirman
que los trabajadores sanitarios tailandeses los discriminan.
Los birmanos que viven en campos para refugiados cerca de la
frontera entre Tailandia y Myanmar suelen gozar de una
excelente asistencia sanitaria debido a la presencia de varios
organismos de ayuda internacional. En algunas zonas
fronterizas, organizaciones no gubernamentales internacionales
y birmanas han puesto en marcha pequeñas clínicas para atender
a la población en peligro. En Tailandia, los birmanos son más
proclives a padecer enfermedades transmisibles, como la
malaria o la tuberculosis, debido en parte a la falta de
asistencia médica en la frontera.(352)
Como profesionales sanitarios que
trabajan en primera línea, los enfermeros y enfermeras se
encuentran con frecuencia en la necesidad de tratar a
refugiados y solicitantes de asilo recién llegados. Debido a
las diferencias idiomáticas y a las distintas normas
culturales, pueden verse incapaces de facilitar la asistencia
adecuada. Los gobiernos deben prever una asistencia sanitaria
que tenga en cuenta estas diferencias culturales, como la
traducción de la información sanitaria dirigida a satisfacer
las necesidades especiales de los solicitantes de asilo y la
presencia de intérpretes sobre el terreno. En algunos países,
los solicitantes de asilo pueden desplazarse a otros
asentamientos, por propia iniciativa o por decisión de las
autoridades; por ello, innovaciones como los historiales
médicos transportables, que los pacientes pueden llevar
consigo, pueden ayudar también al personar de enfermería y a
otros profesionales de la salud.
AustraliaAustraliapersonal
de enfermería y solicitantes de asilo detenidos:
Un enfermero no puede
cumplir con su obligación de proporcionar asistencia a los
solicitantes de asilo detenidos
En un informe presentado al Comité de
Investigación de Menores en Centros de Detención para
Inmigrantes de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de
Oportunidades, Wayne Lynch, que trabajaba como enfermero
titulado y después como asesor en el centro de detención de
Woomera, hacía notar que no podía facilitar la asistencia
adecuada a los detenidos porque no disponía de oficina ni de
intérprete y porque tenía mucho trabajo (dado que era el único
asesor del personal y de los detenidos, cuyo número ascendía a
1.000). El personal tampoco seguía sus recomendaciones. Hacía
las siguientes afirmaciones:
En dos ocasiones, los guardias abusaron
físicamente de un niño de 10 años. Al no tomar la dirección
ninguna medida contra ellos, señalé que se trataba de un caso
de abusos contra un menor y recomendé que se informara a los
Servicios de Familia y Juventud. La dirección me dijo que si
lo hacía me vería en muchos problemas.
Un detenido de 26 años se estaba
produciendo daños continuamente (se hacía cortes y se tragaba
trozos de vidrio). Lo habían esposado a una cama de la
habitación y requería un nivel excepcional de sedación por vía
intravenosa e intramuscular. La dirección pretendía que se le
administrara en el establecimiento bajo observación del
personal de enfermería y no aceptaba que se le excarcelara
para llevarlo a un hospital. Al final el responsable médico
estuvo de acuerdo conmigo y pudimos conseguir que lo
trasladaran a un hospital para que recibiera el tratamiento
adecuado.
Una mujer de 60 años con problemas
neurológicos no fue trasladada a un hospital en contra de los
consejos del personal médico y de enfermería. La dirección
creía que era algo psicosomático. Al final, a la detenida se
le diagnosticó una apoplejía y fue trasladada a Villawood.
Me enfrenté a frecuentes problemas por
parte de la dirección, del DIMA [Departamento de Inmigración y
de Asuntos Multiculturales] y de los guardias, que
argumentaban que los síntomas de mala salud mental y física
que presentaban los detenidos eran algo psicosomático y una
estratagema para salir del centro y que no convenía
trasladarlos o derivarlos a otros servicios.»(353)
El personal de enfermería forense
desempeña un papel específico en la detección y evaluación de
abusos y torturas cometidos en el pasado. La prestación de
estos servicios requiere un buen conocimiento de las creencias
y prácticas sanitarias de otras culturas y una documentación
exhaustiva de los indicios. Al describir lesiones o actos de
tortura, los pacientes pueden suscitar en los profesionales
reacciones de incredulidad, malestar o indignación. Por esta
razón, los profesionales de la enfermería deben ser objeto de
supervisión, formación y apoyo de forma periódica.(354)
Además de los problemas de salud que se
pueden encontrar los refugiados y los solicitantes de asilo,
las políticas de asilo cada vez más restrictivas pueden
influir en la capacidad de asistencia de los profesionales de
la enfermería. En el caso que se describe más adelante, el
sistema de asilo mermó con frecuencia la capacidad de un
enfermero para cumplir con su obligación de facilitar
asistencia.
En algunas jurisdicciones, los
solicitantes de asilo se enfrentan a una reclusión indefinida
mientras se lleva a cabo el proceso de evaluación de la
solicitud. La reclusión puede prolongarse durante varios años
–sin que el solicitante de asilo disponga de información sobre
cómo ni cuándo acabará–, lo que puede acarrear un grave
deterioro de la salud mental de los detenidos.(355)
5.7.2 Los profesionales de
enfermería y partería refugiados: transferencia de
conocimientos
Numerosos refugiados cuentan con
formación profesional en asistencia sanitaria. En países de
todo el mundo, estos conocimientos no se aprovechan o se
utilizan de forma inadecuada en el país anfitrión. En 2003, en
la base de datos recopilada por la Asociación Médica Británica
figuraban 839 profesionales de la medicina refugiados en el
Reino Unido.(356) En muchos casos, a estos profesionales les
resultaba difícil encontrar información, aprobar los exámenes
de convalidación del Consejo General de Medicina y encontrar
puestos de trabajo en el campo de la asistencia
sanitaria.(357) A numerosos profesionales de la salud
refugiados no se les permite contribuir con sus conocimientos
al país de asilo, debido en parte a que en muchos casos no
están en condiciones de llevar consigo durante la huida los
documentos que acreditan esos conocimientos. Y cuando han
podido hacerlo, muchos se encuentran con que el país de asilo
no reconoce su validez. Sin embargo, poco a poco se está
reconociendo la capacidad de los trabajadores sanitarios
refugiados para ocupar puestos de trabajo en los servicios
sanitarios del país anfitrión; a continuación se señalan
algunos ejemplos de buenas prácticas.
En Lisboa, en septiembre de 2004, la
sección portuguesa del Servicio Jesuita a Refugiados puso en
marcha un proyecto para apoyar a los profesionales de la
enfermería refugiados. Su objetivo era apoyar al personal de
enfermería que no procedía de países de la Unión Europea y
cuya cualificación académica no se ajustaba a la de los
profesionales de Portugal para que les reconocieran sus
títulos. El Servicio Jesuita a Refugiados comentó que el
programa había contribuido a reducir la escasez de
profesionales de la enfermería en PortugalPortugalproyecto
para apoyar a profesionales de la enfermería refugiados. Al
final de 2004, 10 profesionales de la enfermería estaban
recibiendo formación en hospitales y establecimientos
sanitarios. Otros 174 habían solicitado participar en el
programa.(358)
En el Reino Unido, organizaciones de
refugiados, agencias de empleo y autoridades sanitarias
locales están trabajando también para promover la integración
de los refugiados en las plantillas de enfermería. En 2004, el
gobierno británico anunció un aumento de los fondos destinados
al Grupo Conductor para Profesionales de la Salud Refugiados ,
organismo creado en 2001 para facilitar formación y apoyo a
los profesiones de la salud refugiados. Entre los proyectos de
este organismo figuran cursos de idiomas, cursos de
capacitación clínica, clubes laborales para proporcionar
formación sobre entrevistas de trabajo y sistemas de
observación de otros profesionales de la enfermería en el
puesto de trabajo, y mecanismos de incorporación
temporal.(359) En el Reino Unido, la Iniciativa de Leeds para
Profesionales de la Enfermería del ExtranjeroReino
Unidoaprovechamiento de la formación de enfermeras y
enfermeros refugiados, que forma parte de la Fundación del
Servicio Nacional de Salud de los Hospitales de Leeds, ha
elaborado un programa de formación destinado a los
profesionales de la enfermería refugiados. El programa, que es
gratuito y tiene una duración de 12 semanas, va dirigido a los
refugiados que han recibido formación sanitaria o de
enfermería en sus países de origen y su objetivo es mejorar
sus conocimientos de inglés, aumentar su comprensión de las
funciones de los profesionales de la enfermería y de otros
profesionales sanitarios del Servicio Nacional de Salud, y
darles la confianza precisa para progresar en su formación
profesional. El coordinador de educación y el fundador del
proyecto han observado que los refugiados son un recurso que
el Servicio Nacional de Salud no ha explotado todavía.(360)
5.7.3 La migración del
personal de enfermería y partería
La migración internacional es un
fenómeno complejo y suele tener por origen factores sociales,
políticos y económicos, sobre todo sueldos bajos y malas
condiciones y perspectivas laborales. Puede tener resultados
positivos para las personas que migran y repercutir en la
capacidad del sector sanitario del país de origen y de
acogida. Es un fenómeno con interacciones complejas con los
principios de los derechos humanos.(361) Se debe proteger el
derecho de los profesionales de la salud a migrar con el fin
de conseguir mejores condicionales laborales y mejorar su
capacitación.(362)
Entre las razones mencionadas por los
profesionales de la enfermería y de la partería para emigrar
se encuentran las siguientes: bajos salarios y remuneración
insuficiente, perspectivas profesionales limitadas, sensación
de que su país o su sistema sanitario no respeta ni valora a
los trabajadores sanitarios como es debido, preocupación por
la deficiente dirección y gestión del sistema de salud y
preocupación por las deficientes prestaciones y perspectivas
de jubilación.(363) El hecho de que la comunidad internacional
no apoye el desarrollo de sistemas de salud y la formación de
personal en países con pocos recursos forma parte del
problema, así como las deficientes políticas de algunos
gobiernos para contratar y retener a los profesionales de la
salud.
El problema de la disminución del
personal cualificado de enfermería y partería en los países en
vías de desarrollo, fenómeno que se ve acompañado de un
aumento de la contratación activa de personal cualificado de
estos países por los empleadores que padecen escasez de
profesionales de la enfermería en los países ricos, se suele
atribuir a la migración. Sin embargo, es una consecuencia
evidente de las desigualdades entre los países de origen y de
destino(364) y éste es el problema que hay que abordar. Los
profesionales de la salud que afluyen a países con elevados
niveles de renta puede representar un porcentaje importante
del personal del sector sanitario. Según el Consejo de
Profesionales de la Enfermería y de la Partería del Reino
Unido, más de una tercera parte de los profesionales de la
enfermería que acceden por primera vez al sistema de salud
británico se formaron en el extranjero.(365) La repercusión de
la emigración en los países de origen suele ser mucho mayor
que en los países de destino. Por ejemplo, el número de
profesionales de la enfermería de MauricioMauricioemigración
de personal de enfermería que obtuvieron permisos de trabajo
en el Reino Unido en 2002 constituyó un porcentaje ínfimo de
los profesionales de la enfermería registrados en el Reino
Unido, pero representó casi el 14 por ciento del personal de
enfermería de Mauricio. (366)
En la 57ª Asamblea Mundial de la Salud,
celebrada en 2004, se adoptó una resolución en la que se
instaba a los Estados miembros a desarrollar estrategias y
medios encaminados a:
mitigar los efectos adversos de la
migración de personal sanitario y a reducir al mínimo sus
repercusiones negativas en los sistemas de salud; [y]
mitigar los efectos adversos de las pérdidas de personal
sanitario en los países en desarrollo debidas a la
migración, con inclusión de medios para que los países
receptores apoyen el fortalecimiento de los sistemas de
salud, en particular el desarrollo de los recursos humanos,
en los países de origen […](367)
El CIE, en su declaración de posición
Permanencia, transferencia y
migración de las enfermeras,
«reconoce el derecho de cada enfermera a emigrar» y «reconoce
también las posibles consecuencias negativas de la migración
internacional sobre la calidad de atención de salud». Condena
la práctica de la contratación de enfermeras de países cuyas
autoridades no han resuelto la planificación de los recursos
humanos y los problemas que sufren las enfermeras.(368) La
Confederación Internacional de Matronas ha abordado también la
cuestión de la migración del personal de partería, tratando de
equilibrar los intereses de las profesionales y de los
sistemas de salud de los que proceden.(369)
Los países de origen deben velar por que
los fondos que se les facilite, incluida la ayuda al
desarrollo procedente del extranjero y dirigida a la
asistencia médica, se utilicen en el desarrollo y
mantenimiento de los sistemas sanitarios, garantizando que los
profesionales de la salud gocen de una condiciones de trabajo
justas, favorables y dignas(370) y reforzando con este fin los
derechos y la estimación personal del personal sanitario.
Asimismo, los países de destino pueden trabajar para facilitar
una compensación adecuada al personal internacional y adoptar
medidas de contratación que animen a los trabajadores
nacionales a formarse como profesionales sanitarios. (371) Se
ha recomendado también que se contrate exclusivamente a
profesionales de países con un excedente de personal(372) y
que se planifiquen intercambios para facilitar el trabajo en
el extranjero de trabajadores de países desarrollados o en
vías de desarrollo.(373)
Algunos analistas han recomendado que se
incorpore una dimensión ética a las políticas de contratación
de profesionales de la salud en los países con una renta
elevada con el fin de estimular las buenas prácticas. El
gobierno británicoReino Unidocódigo de conducta para la
contratación de personal sanitario ha adoptado un código de
conducta para la contratación de profesionales de la salud en
el extranjero,(374) aunque se ha criticado por
inadecuado.(375)
Después del Congreso del CIE celebrado en
TaiwánTaiwánCongreso del CIE en 2005 en mayo de 2005, la
Comisión de Titulados de Escuelas de Enfermería Extranjeras y
el CIE pusieron en marcha el Centro Internacional para la
Migración de las Enfermeras. El centro tiene como objetivo
facilitar «un recurso internacional para el desarrollo, la
promoción y la difusión de la investigación, de la política
general y de la información sobre la migración de las
enfermeras».(376) Se han hecho además llamamientos
internacionales para que se cree un organismo internacional
que regule y coordine la migración con el fin de impedir la
explotación y garantizar el respeto de los derechos de los
trabajadores de la salud.(377) Varios autores se han hecho eco
de estas recomendaciones. (378)
Los Estados deben garantizar la
protección de los derechos de los trabajadores de la salud que
cruzan las fronteras, incluido el derecho a no sufrir
discriminación en los países de destino.(379) Además, la
comunidad internacional debe garantizar que los países en
desarrollo estén en condiciones de proporcionar a la población
un servicio de salud adecuado, facilitándole, por ejemplo,
recursos de desarrollo adicionales y específicos con el fin de
aumentar la capacidad de los sistemas sanitarios. Estas
iniciativas no deben basarse en el principio de restringir la
capacidad de circulación, sino en el de asegurar la igualdad
en la asistencia sanitaria y garantizar que todas las personas
disfruten de acceso al derecho a una salud adecuada.(380) El
acceso equitativo a la asistencia sanitaria de todas las
personas sigue siendo difícil, pero constituye un objetivo
esencial para los países de origen y destino.(381)
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