FEDERACIÓN PANAMERICANA DE PROFESIONALES DE ENFERMERÍA

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6. Sectores en peligro

Los miembros de ciertos grupos pueden correr más peligro que otros de convertirse en víctimas de violencia y malos tratos. En otros apartados de este documento se ha analizado la violencia de género y lo que representa este fenómeno para el personal de enfermería y partería. En el presente apartado se estudian los riesgos que corren las niñas y los niños, especialmente cuando están institucionalizados; las personas internadas en centros de salud mental; las personas con discapacidad física; y las personas de edad avanzada. El peligro especial que corren de ser objeto de abusos contra los derechos humanos está bien documentado.(382)

6.1 Los niños y las niñas

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce los derechos humanos de la infancia y exhorta a que se los respete. (383) En especial, el artículo 19 establece que los Estados deberán adoptar medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger a niñas y niños contra la violencia, incluido el maltrato y el trato negligente.

Algunos enfermeros y enfermeras tendrán deberes profesionales centrados en los menores, aunque todo el personal de enfermería debe estar preparado para trabajar con ellos. «Los programas de estudio para los estudiantes de medicina y de enfermería, los programas de capacitación de posgrado en ciencias sociales y de la conducta, y los programas de capacitación para maestros deben todos incluir el tema del maltrato de menores y la elaboración de las respuestas al problema dentro de las organizaciones.» (384)


Durante los últimos años se han llevado a cabo en varios países investigaciones sobre el maltrato de niños en el seno del hogar y en las instituciones. En algunos casos, los autores de los abusos han sido precisamente funcionarios y funcionarias cuya responsabilidad primordial era el cuidado y la protección de los menores –lo cual puede incluir al personal de enfermería–.(385) También se ha informado de casos de abusos contra menores refugiados o desplazados internamente.(386)

Por otro lado, el personal de enfermería podrá hallarse en situaciones en las que esté al tanto de que se cometen abusos y esté en condiciones de tomar medidas al respecto, ya sea mediante la observación en clínicas y centros de salud o a través de programas de visitas a los hogares.(387) Igualmente, el personal de enfermería asignado a centros de enseñanza podrá ser testigo temprano de los efectos del maltrato de menores en el hogar, el colegio o la comunidad. Ésta es una importante vía para contribuir a la protección de los menores y, del mismo modo que la denuncia de malas prácticas cuando hay colegas u otras personas que participan en el maltrato o cuando, conocida la situación, las autoridades se abstienen de actuar para rectificarla, puede acelerar la puesta en ejecución de medidas encaminadas a mejorar la protección de menores en situación de riesgo.

Uno de los resultados que suelen tener las investigaciones judiciales sobre maltrato de menores es la adopción de decisiones sobre el futuro lugar de residencia del menor. Ahora bien, cualesquiera sean esas decisiones, la Convención sobre los Derechos del Niño especifica (en los apartados 1 y 2 del artículo 12) que, habida cuenta de su edad y madurez, el niño deberá ser consultado en todos los asuntos que puedan afectarlo, como su lugar de residencia y el acceso a sus progenitores.(388) La Convención también subraya, en el artículo 3, que «[e]n todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño».

Además de desempeñar un papel en la protección de los niños y niñas contra los malos tratos, el personal sanitario tiene asignado un rol de vital importancia a la hora de asegurar la salud y el bienestar del menor. «Si bien sólo los Estados son Partes en el Pacto [Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales] y, por consiguiente, son los que, en definitiva, tienen la obligación de rendir cuentas por cumplimiento de éste, todos los integrantes de la sociedad –particulares, incluidos los profesionales de la salud, las familias, las comunidades locales, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, las organizaciones de la sociedad civil y el sector de la empresa privada– tienen responsabilidades en cuanto a la realización del derecho a la salud. Por consiguiente, los Estados Partes deben crear un clima que facilite el cumplimiento de esas responsabilidades.»(389)

 


 

6.2 Personas con discapacidad física o mental

Los riesgos que corren las personas institucionalizadas con enfermedades mentales, dificultades de aprendizaje o discapacidades físicas de ser objeto de abusos físicos y sexuales se sitúan por encima del promedio.(390) Quienes residen en su propio hogar también corren peligro de convertirse en víctimas de actos de violencia a manos de sus cuidadores o familiares.

En el año 2001, Amnistía Internacional informó de que un grupo de mujeres con discapacidad mental residentes en un centro estatal de la población de Bulgariacondiciones en residencias sociales del Estado Sanadinovo, en Bulgaria, estaban sometidas a condiciones que constituían trato cruel, inhumano y degradante. Algunas permanecían encerradas en jaulas porque el personal de la institución afirmaba que «se habían portado mal». Los expertos independientes citados por Amnistía Internacional habían descrito las condiciones imperantes en tales instituciones como «una muerte lenta».(391) Tras la protesta de la comunidad internacional, el gobierno clausuró el centro. Los varones internados en este tipo de instituciones también sufrían condiciones crueles y degradantes que llevaron, en un caso, a que se cerrara el centro. No obstante, los internos fueron transferidos a un establecimiento aún más remoto, donde era dudoso que el personal estuviera mejor cualificado o capacitado. (392)
En 2002, la organización no gubernamental Mental Disability Rights International (MDRI) recibió información sobre casos de acoso y explotación sexual, violación y otras formas de violencia en tres centros de Kosovo.Kosovoabusos contra personas con discapacidad mental(393) En uno de estos casos, tanto la dirección de la institución como las autoridades de la ONU fueron informadas de abusos cometidos en un centro para personas con discapacidad mental; sin embargo, las personas identificadas como responsables no habían sido separadas del contacto diario con quienes habían sido sus víctimas. MDRI también recibió informes sobre abuso sexual de mujeres por miembros del personal del Hospital Universitario de Pristina. Un año después, MDRI reiteró su preocupación por la falta de avances en la erradicación de los abusos. Esta organización también ha publicado informes sobre el maltrato de personas en instituciones de otros países.(394) Un tema común a todos estos informes es la escasez de personal –incluido personal de enfermería– suficientemente capacitado y provisto del equipo adecuado.

6.3 Pacientes de edad avanzada
 

6.3.1 El personal de enfermería, testigo de los efectos de la violencia

En los países de altos ingresos, la proporción de personas de edad ha venido creciendo a medida que ha ido aumentando la esperanza de vida a lo largo de los últimos decenios.(395) Algunos profesionales de la salud informan de que se ha incrementado la incidencia de abusos físicos, mentales y económicos y que con cada vez mayor frecuencia se observan señales de abandono de los pacientes ancianos por familiares e instituciones.(396) Es probable que el personal de enfermería que trabaja en la comunidad sea el primero en detectar las señales de tales abusos y responder a las necesidades de la víctima.

6.3.2 Violencia institucional

El «abuso de los mayores» se ha definido como un acto u omisión que produce un daño o la amenaza de un daño a la salud o el bienestar de una persona mayor.(397) El Comité Nacional para la Prevención del Maltrato de los Ancianos, de Estados Unidos, ha distinguido entre el maltrato en el ámbito familiar, el maltrato en el ámbito institucional y el autoabandono; el maltrato puede revestir la forma de abuso o explotación de carácter físico, psicológico o económico, o de abandono.(398) Gran parte de los abusos son perpetrados por los familiares que tienen al anciano a su cuidado, o son casos de autoabuso, pero algunos informes indican que el abandono también puede tener lugar en el ámbito de los servicios de salud.(399)

La violencia y otras formas de maltrato a las personas de edad avanzada residentes en instituciones pueden tener dimensiones físicas, mentales, sociales y legales, y pueden ser perpetradas, sufridas o presenciadas por otros residentes.(400) Los miembros del personal –incluido el personal de enfermería– también pueden ser autores o testigos de la violencia contra las personas mayores y además pueden, en ocasiones, ser víctimas de actos de violencia cometidos por residentes. En algunos casos, los ancianos pueden correr peligro de morir a manos de miembros del personal que realizan lo que consideran un acto de «eutanasia» que, empero, se lleva a cabo sin el conocimiento o el consentimiento de la persona afectada.(401)

El personal de enfermería tiene un papel clave que desempeñar a la hora de erradicar el abandono en el hogar y en el ámbito de la provisión de servicios sanitarios, así como de asegurar que se salvaguarda la dignidad y el bienestar de los pacientes de edad avanzada. Ana Flavia d’Oliveira y colegas consideran que las medidas destinadas a reducir el maltrato y la violencia en el ámbito de los servicios de salud deberían empezar en la fase de formación de los estudiantes, y que la capacidad de comunicarse eficazmente es un atributo esencial.(402) El CIE ha manifestado que, en el desempeño de sus funciones de suministro de servicios, administración de pruebas diagnósticas y promoción de la salud, el personal de enfermería puede identificar a personas mayores víctimas de maltrato o en peligro de convertirse en víctimas de maltrato. En el marco de estas funciones, el personal de enfermería puede trabajar en asociación con otros para documentar el maltrato, reducir al mínimo sus consecuencias negativas y tratar de reducir su prevalencia.(403)

6.4 Profesionales del sexo

Los hombres y mujeres que trabajan en la industria del sexo realizan un trabajo que acarrea una serie de riesgos graves, como la violencia y las infecciones de transmisión sexual. Otros problemas de considerable magnitud son el uso de drogas ilícitas, la discriminación, el endeudamiento, la criminalización y la explotación.(404) Se trata de una compleja cuestión social en la que el personal sanitario puede contribuir a la salud y el bienestar individual de las personas que trabajan en esta industria, así como, en un plano más amplio, a los debates sobre políticas en esta materia. (405)




 

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