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Maternidades bajo la lupa: lejos de los estándares
internacionales
Metas incumplidas en atención perinatal
Un estudio evaluó la observación en la Argentina
de las normas que garantizan el cuidado de la
madre y del recién nacido
Domingo 30 de marzo
de 2008 | Publicado en la Edición impresa
La buena atención
que recibe un bebe en la panza materna y al nacer
será fundamental para su desarrollo y crecimiento.
Sin embargo, nuestro país estaría aún bastante
lejos de cumplir con las normas internacionales de
atención perinatal, a las que adhirió hace algo
más de un cuarto de siglo, según una revisión de
los servicios que se ofrecen a los futuros padres.
Las denominadas metas internacionales para el
cuidado del embarazo, el parto y el nacimiento
aprobadas por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) en 1985 van desde la libertad de elección
del tipo de parto, la información sobre la
lactancia, el libre acceso de un familiar de la
embarazada al parto o hasta el acceso público a
los datos de atención obstétrica en los
hospitales, como las tasas de cesáreas, y el trato
respetuoso entre el equipo de salud, la embarazada
y su familia.
"No cumplimos, ni nos acercamos a las metas
internacionales propuestas para la Argentina.
Contamos con estadísticas de mortalidad
materno-infantil que nos avergüenzan en cuanto a
la inferencia que a través de ellas podemos hacer
de la calidad de atención de los servicios y de la
forma de abordar la salud perinatal",
aseguró la licenciada en enfermería Beatriz
Morrone, magíster en sistemas de salud y seguridad
social y profesora e investigadora de la
Universidad Nacional de Mar del Plata.
Beatriz Morrone,
con 28 años de ejercicio profesional,
especialmente en maternidades de hospitales
públicos, realizó un relevamiento sobre cómo los
equipos de obstetricia cumplen con las normas
internacionales y nacionales de atención a la
mujer embarazada y su familia.
Para eso, realizó una observación de la calidad de
los servicios prestados, entrevistó a madres
primerizas inmediatamente después del alta
hospitalaria y recopiló información sobre casos de
violación de ciertos derechos, como, por ejemplo,
impedirle a un futuro padre presenciar el
nacimiento de su hijo o no facilitarle a una mujer
la posibilidad de ver a su bebe después del parto.
Oídos sordos
"Existe una grave falta de seguimiento de todo el
proceso de atención. Los distintos ministerios de
salud pueden tener muy buena voluntad, pero el
control es fundamental para hacer bien las cosas
y, de una vez por todas, humanizar el parto
-agregó la licenciada Morrone-. Aunque existen
normas nacionales de atención perinatal y una
resolución ministerial, que reconoce las metas
establecidas por la Organización Mundial de la
Salud, la realidad es que en la mayoría de los
servicios de atención del embarazo y el parto se
está haciendo oídos sordos a esas disposiciones."
Entre los principales problemas registrados en los
centros de asistencia materno-infantil, la
investigadora halló infraestructura y equipamiento
inadecuados (ver ilustración), dudosa calidad de
los materiales y de los equipamientos, mala
gestión del proceso de atención y de su monitoreo
continuo, control deficiente de las infecciones
intrahospitalarias y de los mecanismos de
reducción de su incidencia, baja motivación y
rendimiento de los integrantes del equipo de
salud, desvío de fondos para la compra de
tecnología inadecuada, y excesivamente costosa, y
pocos fondos destinados a los gastos básicos del
servicio de salud.
"El embarazo es un hecho fisiológico y natural
que, en la mayoría de los casos, sufre
complicaciones relacionadas con las condiciones de
vida de la población y las malas condiciones del
servicio de atención, que es lo que favorece las
infecciones. Hay hospitales públicos bonaerenses,
por ejemplo, en los que no se cumple con las
normas de seguridad del paciente", sostuvo la
especialista.
Y agregó: "No puede ser que en el siglo XXI sigan
llegando al hospital mujeres sin control prenatal
ni con los cinco controles obstétricos mínimos
recomendados [en gestaciones de bajo riesgo] para
que la confirmación del embarazo sea lo antes
posible y no, recién, a las 25 semanas de
gestación".
Poca
información
La investigación, cuyos resultados se publicarán
en abril, en el libro Dando luz al lado
oscuro de las nueve lunas,
muestra también que padres y madres
muchas veces abandonan el hospital con poca
información sobre los cuidados y síntomas
puerperales, lo que aumenta el riesgo de demorar
la consulta ante complicaciones después del parto;
los signos de alarma del recién nacido; la
estimulación y la información sobre el inicio y
mantenimiento de la lactancia; el uso de métodos
anticonceptivos; el reinicio de relaciones
sexuales y la planificación familiar.
"El objetivo de la permanencia de la mujer en la
institución después del parto durante, por lo
menos, 48 horas es monitorear la evolución del
puerperio y valorar la adaptación a la vida
extrauterina del recién nacido -comentó la
licenciada Morrone-. Pero en ese tiempo se le debe
explicar a la mujer cómo cuidar su salud y la de
su hijo, para el bienestar de toda la familia."
Signos de
alarma
Según la encuesta realizada, durante dos meses, a
las 80 madres primerizas a la salida del alta en
un hospital materno-infantil de alta complejidad
de la ciudad de Mar del Plata, sólo el 7% de ellas
respondió que consultaría al médico "si las mamas
duelen", pero ninguna tenía información sobre la
mastitis (infección mamaria), sobre las grietas
del pezón o sobre otras posibles complicaciones.
El 24% de las encuestadas, en tanto, dijo que
consultaría si le dolía "alguna parte del cuerpo",
mientras que el resto lo haría al sentir dolor en
"los puntos" (el 14%), en el abdomen (el 10%) o si
tenían pérdidas vaginales con coágulos. Y un 30%
de las mujeres no encontró causa específica alguna
por la que debería consultar al médico.
"Reconocer los signos de alarma en el bebe entre
las 48 horas del nacimiento [momento del alta] y
los diez días de la vida [momento del primer
control neonatal] son fundamentales para no
demorar la consulta en caso de ictericia, palidez,
fetidez en el cordón umbilical o rechazo del
alimento, entre otros, que ponen en grave riesgo
la vida del recién nacido", advirtió Morrone.
De hecho, ninguna de las entrevistadas mencionó
esos síntomas como potenciales motivos de consulta
o signos de alerta como "si el bebe duerme mucho",
"si no come bien" o "si tiene vómitos", "problemas
en la piel" y "secreciones en las vías
respiratorias".
Pero dijeron que irían al médico "si el bebe llora
mucho" (el 27%), "si tiene fiebre" (el 25%) y "si
tiene diarrea" (el 14 por ciento).
"A pesar que sus bebes eran alimentados a pecho
exclusivamente, todas desconocían la diarrea de
transición del recién nacido. Además de todo esto,
el 2% de las mujeres no fue capaz de mencionar
ningún motivo por el cual llevaría a su bebe a la
consulta", concluyó la autora.
Por Fabiola
Czubaj
De la Redacción de LA NACION
Notas relacionadas
Qué opinan del estudio los expertos
Domingo 30 de marzo
de 2008 | Publicado en la Edición impresa
Mario Sebastiani,
integrante del Servicio de Obstetricia y
presidente del Comité de Bioética del Hospital
Italiano de Buenos Aires: "La investigación es un
documento no sólo válido y analizable desde un
punto de vista meramente científico, sino que
además se convierte curiosamente en un espejo en
el que decididamente, los que trabajamos en salud
no quisiéramos ni mostrar ni vernos reflejados".
Patricia
Urbandt, ginecóloga, especialista en
bioética y médica del Servicio de Obstetricia del
Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil
de Mar del Plata: "El puerperio, este momento
crucial en la vida de una familia, sirve para
reflexionar acerca de un fenómeno más abarcativo:
el ejercicio del poder (discurso médico) y la
sumisión (sometimiento) de la parturienta y su
entorno familiar a la esfera médica. Es un
material que puede ser muy bien aprovechado por
todo aquel que quiera reflexionar acerca de la
tarea sanitaria que desarrolla en su lugar de
trabajo".
Nidia Hernández
Suárez, investigadora y profesora
emérita de la Universidad de la República,
Uruguay: "Se destaca su valor pedagógico, como
elemento clave en la formación académica de los
profesionales del equipo de salud, ya que abunda
en elementos para la reflexión desde las ciencias
sociales, la epistemología y la filosofía, con
estímulo a graduados, docentes y estudiantes para
cuestionar la imagen que proyectamos mediante las
evidencias científicas
Tomado de:
LaNacion.com.ar
http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=999806&origen=relacionadas
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