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Un mercado en crecimiento
Enfermeras: cada vez más demanda
Mg. Beatriz Morrone
ExPresidenta de la Federación Argentina de Enfermería.
Tanto en los centros privados como en el sector público son
muy requeridos los especialistas en el cuidado de las
personas
Las enfermeras son cada vez más requeridas. Los centros
médicos privados y el sector público compiten por ellas. Las
buscan especializadas. Las toman con título de grado, con
título intermedio o con potencial, siempre que estén
cursando sus estudios universitarios. Las necesitan ya. "El
perfil de enfermeras es un perfil complejo para seleccionar
porque se nota cada vez más una diferencia importante en la
ecuación oferta y demanda. Sólo hace pocos años fue
creciendo sostenidamente la profesionalización de la función
y no son suficientes las personas que estudian y cuentan con
experiencia", explica Ana Sanio, directora de Direcciona,
que encabeza una búsqueda de enfermeras especializadas en
Pediatría, Internación General, Neonatología, Cuidados
Intensivos, Quirófano y Obstetricia para un centro médico
que abre una nueva sede en la Capital. "Una de las vías para
resolver la brecha es incorporar perfiles con diferentes
niveles de seniority. Primero buscamos
enfermeros senior, pero si no hay suficiente cantidad y si
tienen menos experiencia los tomamos como juniors y la
institución los capacita". También consideran a los
estudiantes avanzados para el perfil de ayudantes de
enfermería.
Según Beatriz Morrone, presidenta de la Federación Argentina
de Enfermería:
"La gran demanda responde a que en los últimos años las
instituciones tomaron conciencia de que el Recurso Humano en
enfermería requiere de profesionales con título de grado.
Antes se acercaba alguien vestido de
blanco a la cama del paciente y nadie sabía si tenía título.
Con que contuviera a la persona, fuera educado y tuviera
mínimos conocimientos parecía suficiente. Con el tiempo se
fueron haciendo estudios sobre los
resultados que obtienen los pacientes cuando son atendidos
por personal calificado. Y las instituciones empiezan a ver
que para incrementar la calidad de atención, minimizar los
riesgos, brindar una adecuada educación para el alta y
fortalecer la prevención es importante que el enfermero sea
profesional".
En nuestro país son dos los perfiles habilitados para
ejercer: el enfermero profesional, que cursa un primer ciclo
universitario, y el licenciado en Enfermería. "En estos
últimos tres años hubo un incremento importante en la
matrícula. Durante 25 años tuvimos una propuesta de
formación terciaria. Al sumar la licenciatura la inscripción
aumentó el 40 por ciento. La profesión atrae a los jóvenes
aunque no saben muy bien de qué se trata. Creen que la
actitud del enfermero depende de los médicos. Pero la
enfermería tiene su propio campo profesional, tiene la
responsabilidad del cuidado de las personas, mientras la del
médico es curar", dice Victoria Rosso, directora
de la licenciatura en Enfermería del Instituto Universitario
del Hospital Italiano, que agrega que también se percibe un
aumento de la presencia de varones en las aulas.
Los alumnos son rápidamente captados por el mercado laboral.
María Rabhansl de Desmery, directora académica de la Escuela
de Enfermería de la Universidad Austral, revela que el 98%
de los graduados encuentra trabajo de inmediato. "La mayor
demanda está en el ámbito hospitalario, pero también los
requieren para desempeñarse en atención primaria, salud
comunitaria, educación, promoción de salud escolar, medicina
laboral, laboratorios. También en docencia universitaria,
asesoría gubernamental, atención domiciliaria y ayuda
humanitaria."
Las empresas y el sector público agotan los recursos para
reclutarlos. Llaman a los centros de estudios, ponen avisos,
lanzan convocatorias y usan el boca a boca. "Es muy difícil
conseguir enfermeros con experiencia. En
respuesta al último aviso que publicamos sólo recibimos 19
currículum. Ni siquiera pedíamos con especialización", dice
Mariana Sustersic, miembro del Consejo de Dirección de
Enfermería del Hospital Universitario Austral, que ante la
escasez de postulantes implementó un programa de prearribo
que asigna un mentor al enfermero que ingresa al hospital
que lo acompaña hasta que desarrolla las competencias
necesarias y es apto para el contacto directo con los
pacientes.
Al déficit actual se sumará el vacío que dejarán las
enfermeras que se jubilen. "En cinco años se jubilará un 40%
del personal. Faltan 80.000 enfermeras en el país. Este
problema se arrastra hace 15 años y no se puede paliar como
antes con gente con buena voluntad y sin formación. Según el
Observatorio de Recursos Humanos de la provincia de Buenos
Aires faltan 4000 enfermeros para los 58 hospitales
provinciales. Ya ingresaron mil y según con lo que se
comprometieron las autoridades, el resto ingresará de acá a
un año", explica Morrone.
El gobierno de la ciudad también busca enfermeros para los
hospitales porteños. Este mes lanzó una convocatoria para
cubrir mil cargos y quienes ingresen percibirán un sueldo
básico entre $ 1100 y 1400, según su formación.
Pero lejos de ver la actividad como una rápida salida
laboral, todos coinciden en que se necesita vocación para
ser enfermero. Es que el cruce de miradas, la calidez de una
mano y la contención al paciente hacen a la esencia de la
profesión y nada tienen que ver con la oferta y la demanda.
Es necesario mejorar las condiciones laborales. En la
Argentina hay media enfermera por cada mil habitantes y cada
tres médicos. Esta relación inversa entre cantidad de
enfermeras y médicos revela la emergencia en el sistema de
salud. Pero esto no es patrimonio nacional, el problema se
comparte con el resto de América latina y Estados Unidos,
país que hoy cuenta con diez profesionales cada 1000
habitantes y que en unos años precisará el número de
enfermeras que hoy ejercen en el mundo. Un dilema ético se
aproxima. ¿Quién satisfará su demanda? En este escenario, en
mayo la OMS instó a los países miembros a establecer
políticas de Estado
para formar enfermeros en calidad, cantidad y distribución
geográfica según las necesidades de la población.
Una vez jerarquizada la profesión -respaldada por estudios
como el de la Dra. Linda Aiken, de la Universidad de
Pennsylvania, que indica que al aumentar un 10% las
enfermeras formadas en la Universidad disminuye un 6% el
número de muertes de los pacientes hospitalizados- queda
pendiente mejorar sus condiciones laborales. Según Morrone,
"sería conveniente que tuvieran salarios y horarios
adecuados que permitan a las enfermeras capacitarse y
descansar, para minimizar el riesgo de la atención al
paciente por la sobrecarga de trabajo y las jornadas
extensas".
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